Las decisiones en materia de asociaciones o sociedades tienen un impacto en la economía de las Personas Jurídicas y se deben reducir los costos que implican las nulidades de los acuerdos en tales entes colectivos. Ilustraré esta idea y un reciente Pleno del Tribunal Registral de la SUNARP (148 Pleno de fecha 09 de mayo de 2016, Resolución 078 -2016-SUNARP, sustentada en la Resolución 013-2012-SUNARP-TR) de la siguiente manera:

Corría el año 2011 y se tenía que elegir al nuevo Rector de una Universidad Pública. El Rector saliente presidía la Asamblea Universitaria y luego de una serie de situaciones tragicómicas (por ejemplo, un postulante trataba de lograr que lo propongan como candidato a Rector) se presentan dos candidatos. El primero de los candidatos, con un claro apoyo del Presidente de la Asamblea (lo llamaremos el Candidato Preferido), tenía un personero sentado al costado del Presidente del Comité Electoral. Como se sabe para la elección de un Rector vota el famoso Tercio Estudiantil. Los alumnos del Tercio Estudiantil Mayoría (así se denomina a los alumnos cuya cantidad es mayor y por tanto tienen mayor capacidad para definir una elección) enseñaban groseramente al personero del candidato preferido cómo habían votado. Esto lo hacían frente a toda la Asamblea y en las narices de las autoridades electorales. Por supuesto, algunos docentes de la Asamblea se levantaban airados diciendo a viva voz que esa era una práctica para que el grupo que apoyaba al candidato preferido “les pague el favor” sin lugar a dudas, no vaya a ser que hayan cambiado su “libre decisión” a última hora. Nada, todo seguía igual. El Presidente del Comité Electoral justificó la libertad para enseñar el voto o no enseñarlo. Así se eligió al nuevo Rector que obviamente era el candidato preferido. Pequeño detalle, el Estatuto establecía que el voto es secreto. Toda esta pantomima de elección “libre” se puede apreciar, con rubor, en el siguiente enlace.

Cuando leía la reciente Resolución del Tribunal Registral no podía evitar recordar la manera de elegir al Rector de la Universidad como lo he relatado en el párrafo precedente. El numeral 15 de la Resolución arriba mencionada señala que la modalidad de votación asamblearia debe ser mediante voto secreto, directo y obligatorio de los asociados. Sin embargo, la elección se llevó a cabo “a mano alzada”. Es decir “democráticamente” como en el areópago de la antigua Grecia. Perfecta democracia directa y participativa. El argumento podría ser un a fortiori es decir “si se puede votar secretamente, con mayor razón se hará a vista del público. Un tímido pie de página parece justificar el razonamiento del Tribunal Registral. Este pie de página (el tercero) señala que: “El voto secreto busca garantizar la libre decisión del votante, la que podría quedar condicionada mediante el voto público o abierto, como es el caso del voto por aclamación, a mano alzada o expresado oralmente”.

En materia asociativa, en lo que respecta al contenido de las normas legales o estatutarias que se vulneran, puede distinguirse entre aquellas que regulan la forma en que se tomó el acuerdo (requisitos de convocatoria, quórum, mayorías, lugar de celebración) y aquellas que atienden el fondo (límites de competencia y poder, prohibiciones, etc.).

Se vulnera el contenido de normas estatutarias y legales en cuanto a la forma, por ejemplo, cuando se da una convocatoria sin la información mínima necesaria, arbitraria manera de dirigir la Asamblea que privó a los socios de la etapa deliberativa para analizar los puntos de agenda, desconocimiento de los socios propuestos con anticipación en una elección, no posibilidad de votar por una propuesta determinada, se vota públicamente, cuando corresponde votar secreto, etc.

Asimismo, también se vulnera el contenido de las normas estatutarias y legales por el fondo, cuando se ha impuesto un Acuerdo y se le da eficacia, cuando éste contraviene expresamente el Estatuto de la Asociación o la Ley.

En este caso no solamente se habría tomado una decisión que contraviene el Estatuto (votación secreta) sino que también la Asamblea de donde emana tal decisión es nula y este solo hecho bastaría para la declaratoria de invalidez del Acuerdo.

Pues bien, no me queda sino manifestar mi acuerdo con la decisión del Tribunal Registral, pues efectivamente considero que, si el Estatuto prevé expresamente que el voto es secreto, así debe ejecutarse y si se quiere ser “democrático” y alzar la mano, deben atenerse a las consecuencias que ese acuerdo emanado de una Asamblea inválida también lo es. El temor reverencial es el “Temor a Dios” entendido como el temor a la autoridad o a alguna persona que ejerza influencia sobre mi voluntad y que en materia de ineficacias negociales no puede generar la anulabilidad del negocio jurídico. El motivo por el cual el voto es secreto puede ser el expuesto por el Tribunal Registral con perspicacia, sin embargo, considero que no era necesario explicarlo pues puede haber diversas circunstancias para optar estatutariamente por el voto secreto y no solamente la posibilidad de coerción de la voluntad. Bastaba invocar el Estatuto que señalaba la modalidad de votación como una exigencia obligatoria a ser respetada por la Asamblea. Ahora, en el video, que espero puedan revisar, no estoy seguro si habría un “Temor a Dios” o a su conocido antagonista.

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