En Octubre del año 2013, Lima fue designada como la sede de los juegos Panamericanos y ParaPanamericanos 2019.  La designación fue un logro impulsado por la gestión de la ex alcaldesa Susana Villarán y es una gran oportunidad para promover la práctica del deporte a nivel nacional y todo lo que ello implica. Sin embargo hoy, a puertas de octubre del 2016, hay dudas en torno a la organización de los juegos panamericanos, tanto así se está rumoreando que podríamos perder la sede. Pero esto último, sin embargo, es difícil que suceda; y en esta columna trataré de explicar por qué:

Las dudas con respecto a los juegos se refuerzan debido a que Luis Salazar renunció a la dirección del Comité Organizador de los Juegos Panamericanos en Lima (COPAL-Perú). Esto sin duda sorprende ya que en Mayo, Salazar declaró a Gestión:

«Hoy estamos bastante bien si se compara con lo que pasó en los Juegos Panamericanos en Brasil, Toronto y otros países. Por ejemplo, en la última edición, en Canadá, tuvieron tres cambios de cabezas del comité y el último fue 18 meses antes de la inauguración, además que la pista de atletismo no estuvo lista a tiempo. En tanto, acá ya está definido el 80% de la infraestructura para los Juegos Panamericanos. Todo ya está en el proceso documentario pertinente.»

Su salida, como él mismo sustenta, se debe a lo que él percibe como una ausencia de apoyo de parte del congreso. Salazar declaró hace poco que Nadine Heredia le consultó si estaba interesado en dirigir el comité años atrás. A raíz de esa declaración, el congreso le ha sido hostil y fue citado a la comisión de fiscalización, presidida entonces por Yeni Vilcatoma, para que declare sobre algunos casos que no tenían nada que ver con la realización de los juegos, en un episodio que es una continuación de la cacería de brujas hacia funcionarios de la gestión anterior. La prueba de esto es que, al igual que durante el discurso de investidura, Mulder aprovechó la oportunidad para pedir nuevamente la renuncia del ministro de educación. Ante esta situación que podría dañar su propia reputación, y agregando que su labor a cargo del COPAL era ad-honorem, Salazar decidió dar un paso al costado. Visto así, su decisión es completamente razonable.

La principal crítica sobre la gestión de Salazar señalaba que «no se había hecho nada», y si bien efectivamente aún no se han iniciado las obras, COPAL señaló que la construcción no debe de iniciar tan temprano puesto que la infraestructura podría deteriorarse. Por ello, y siguiendo su propio cálculo, están preparando todo para que los estadios estén listos a 6 meses de la inauguración de los juegos, para que se encuentren en óptimas condiciones.

Entonces, se tiene que lo que acaba de suceder se trata a fin de cuentas de mezquindad política. No está mal que se investigue y fiscalice la labor de los servidores públicos; y el alto nivel de inversión en los panamericanos va a demandar una supervisión constante. Pero el tratar de vincular a un funcionario con cosas que no tienen nada que ver con la labor que se le ha encargado y levantar suspicacia infundada es simplemente inaceptable.

Felizmente, el reemplazo de Salazar fue escogido rápidamente. Ahora COPAL estará dirigida por Carlos Neuhaus, un profesional de primera y sobre quien, esperemos, la política no manche su gestión.

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