¨Mi empresa se porta muy bien, yo no tengo la culpa que mis proveedores no lo hagan¨, frase común en nuestro medio, o mejor dicho en nuestro país. El caso de las famosas zapatillas Nike es un buen ejemplo para comprender mejor este tema.

A mediados de los años 90, cuando la responsabilidad social era un tema que no se conocía, la revista Life publicó un artículo con una foto de un niño cosiendo un balón de fútbol de Nike. Ya desde esa época, los países en vías de desarrollo con su mano de obra ¨barata¨ albergaban a los mayores fabricantes de marcas famosas.

Ante esta crisis, Nike tuvo una reacción rápida y positiva frente a este hecho que pudo sepultarla. Creó inmediatamente un código de conducta para sus proveedores además de contratar auditores con el fin de erradicar el trabajo infantil y/o forzoso en los lugares en donde fabrican sus productos. De hecho este problema, después de más de 20 años, no está resuelto completamente ya que no es fácil controlar al total de sus proveedores tomando en cuenta que actualmente 98% de sus productos son importados.

Este es un pequeño ejemplo que muestra solo “la punta del iceberg” ya que otros “gigantes de la moda” cuyos nombres prefiero no mencionar, así como otras marcas muy conocidas continúan utilizando las mismas “malas prácticas” de siempre.

En este caso, el dicho “dime con quién andas y te diré quién eres” es bastante válido. La tendencia es que, las empresas, además de generar utilidades y comportarse bien en los temas sociales, ambientales y de gobierno corporativo, tienen que, además, asegurarse que sus principales proveedores hagan lo mismo.  Tal como vimos en el ejemplo de Nike: crear un código de conducta de proveedores y/o un contrato o proceso de selección en donde se incluya aspectos en donde se evalúe a los proveedores en temas sociales y ambientales, asegurando su correcto comportamiento, es lo mínimo que las empresas deben hacer.

En el extremo opuesto, existen empresas que en la actualidad solo trabajan con proveedores sostenibles o responsables social y ambientalmente, es decir, que exigen que sus proveedores estén “homologados” o auditados previamente para que ingresen a su cadena de suministros o “supply chain”.

En realidad, no solo debemos ser exigentes con los proveedores sino que debemos también asegurar que estos crezcan y se desarrollen: debemos apuntar a que sean económicamente rentables brindándoles condiciones razonables tales como precios justos y plazos de pago razonables. No olvidemos que aproximadamente 98% de las empresas en nuestro país son medianas, pequeñas y microempresas. Una por otra. Aún falta mucho por hacer.

Para terminar, la Cooperación Suiza (SECO) está lanzando la segunda fase de su programa Corporate Sustainability and Reporting for Competitive Business con el objetivo de impulsar a que pequeñas y medianas empresas ingresen a cadenas de proveedores más globales. SECO invertirá 5 millones de euros en 6 países en vías de desarrollo incluyendo Perú en los siguientes 4 años. Vamos por buen camino.

Cargar más artículos similares
Load More By Milagros Zamudio
Load More In Opinión

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira tambien

Políticas y tendencias de sostenibilidad en el mundo, por Milagros Zamudio

Usualmente no converso con mis compañeros de asiento cuando viajo, sin embargo este ¨señor…