Los primeros 100 días de este nuevo gobierno culminan con una ligera reducción en el índice de aprobación del presidente Pedro Pablo Kuczynski. Si bien PPK aún posee un porcentaje relativamente alto (pasó de 63% de la quincena de setiembre a 55% la quincena de octubre), como señala The Economist, el hecho que Peruanos Por el Kambio tenga el parlamento en contra hace que el apoyo de la opinión pública sea vital para su proyecto político

En estos días hemos sido testigos de acciones buenas y malas, algunas bastante predecibles, pero otras que nos deberían preocupar.

Kuczynszki supo aprovechar bien su período de “luna de miel”. Durante sus primeras semanas, algunos gestos e iniciativas como los ejercicios en público y sus enfrentamientos directos con el Cardenal Luis Cipriani, ante todo en cuestiones de género en contexto de la marcha #niunamenos, fueron recibidas de buena manera. Por otro lado, la prensa internacional alabó la elección de PPK y destacó los méritos profesionales de nuestro presidente, sobre todo contrastados con las del recién electo Donald Trump en Estados Unidos.

Conforme con las expectativas, PPK ha despertado expectativa y confianza con el sector privado. Solo por ejemplo, un Gerente de Adex comentó a esta revista que siente un cambio marcado con respecto a la gestión anterior, y percibe una mayor disposición de parte del ejecutivo para dialogar. Así mismo, donde se esperaba que PPK tuviera debilidades era en el plano social y, efectivamente, los conflictos sociales se están volviendo una piedra en el zapato de este gobierno. Tanto en las Bambas como en Saramurillo, la respuesta del Estado está tardando en llegar, y ya son varios los conflictos los que están escalando.

Sin embargo, nadie se esperaba que un escándalo de corrupción estalle antes de concluído el primer año, y menos de esta manera. El caso Moreno ha sido devastador para la imagen del nuevo gobierno. Nadie realmente se termina de explicar cómo es que Carlos Moreno, un médico con turbios antecedentes, terminó como asesor presidencial en temas de salud. El destape periodístico de los negocios bajo la mesa de este personaje dejó en descubierto la fragilidad de un gobierno y un partido que se había vendido en campaña como un “equipo de lujo”, pero que estaría demostrando carecer de cuadros técnicos, y que tendría elementos vinculados con la corrupción organizada.

En materia de leyes/reformas concretas, es aún temprano para brindar una evaluación, pero hasta ahora el gobierno ha tenido avances importantes en materia de justicia, con iniciativas como las del SPIJ y la lucha contra el maltrato a las mujeres en el poder judicial.

Pero donde no se ha visto un avance significativo es en materia de seguridad. En todo el país la ola de seguridad se volvió un punto focal de la campaña presidencial. Hasta la fecha, la gestión del ministro Basombrío se ha enfrentado a varios problemas (como el caso del escuadrón de la muerte arrastrado de gobiernos anteriores, el tema de los patrulleros y un muerto a raíz del conflicto social en las Bambas), y estos vienen siendo solucionados no siempre de la mejor manera. Estos casos han llevado incluso a conflicto con miembros de la policía lo que, de continuar, terminará por desgastar al ministro más temprano que tarde. Si bien Basombrío ha presentado algunas iniciativas con relativo éxito (como el plan de recompensas por criminales más buscados), espero que logre generar un impacto más significativo en el mediano plazo, y que la seguridad ya no tenga que ser uno de los pilares de los debates en las elecciones municipales que están por venir.

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