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¿Para la ejecución del Censo es necesario paralizar al país?

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Estamos a escasos  días  de que en el país se levante un nuevo censo de población y vivienda,  las autoridades invocan el civismo de la población para que esperen al empadronador en su vivienda, anuncian además que “el día del censo habrá inamovilidad de la población”, no funcionaran mercados, bodegas, restaurantes, ni habrá transporte. Muchos ciudadanos, especialmente los que por alguna razón ven trastocadas sus actividades económicas o de distracción,  se  formulan la siguiente   pregunta ¿para la ejecución del censo es necesario paralizar al país?

Para responder esta pregunta, revisemos lo que dice el INEI en el Manual del Empadronador,   elaborado para capacitar a las personas voluntarias que tendrán la responsabilidad de censarnos, dicho documento, trabajado de manera didáctica, en su página 7, plantea la siguiente interrogante: “¿QUÉ TIPO DE CENSO SE EJECUTARÁ?”. La respuesta que se da en el pre citado manual es que el tipo de censo que se levantará en el país es un “censo de hecho”, esto significa que además del censo de hecho, hay otras formas de  realizar un censo ¿Cuál es o cuales son esos tipos de censo?    Al respecto, la Guía para la elaboración de un Proyecto Censal, documento elaborado por el CELADE[1] con el apoyo técnico y financiero del Fondo de Población de las Naciones Unidas (2011) señala que los censos tradicionales son de dos tipos: (1) el primero es censar a la población en el lugar en el que se encuentran presentes, es decir donde pasaron la noche anterior al día del censo, a este censo le llaman censo de “hecho” y es el que se va a aplicar este domingo 22 de octubre;   el segundo tipo de censo, es cuando las personas son censadas en su lugar de residencia habitual,  aunque no estén presentes, pues algún miembro calificado  de su hogar brinda  la información de ellos, a este tipo de censo se le conoce como   censo de derecho. Es decir hay dos tipos de censo, uno que dispone empadronar a las personas en el lugar donde se les encuentre, independientemente de cuál es su residencia habitual y el otro que dispone empadronar a las personas en su lugar de residencia habitual, aunque no esté presentes en el momento que el empadronador visita su vivienda.

El primer caso,  contar a la personas presentes, implica decretar la orden de inamovilidad de la población y así evitar que un individuo sea censado más de una vez,  tiene como  ventaja, en opinión de CELADE, la sencillez que adopta el operativo  pues la población es censada en el lugar donde el censista lo encuentra, su principal desventaja es que la información para pueblos pequeños, o áreas menores,  podría no ser exacta, pues al ser las personas censadas en el lugar donde se les encuentra y no donde viven habitualmente se puede distorsionar la demanda real, de estos pueblos, por  servicios  tales como vivienda, agua, desagüe, luz,  educación, entre otros (2011). Es el caso, por ejemplo,  de los  lugares donde se celebran fiestas patronales o cívicas y los ciudadanos, que han establecido su residencia en otra ciudad, retornan solo para la celebración de la fiesta patronal (en 58 distritos del país, las fiestas tradicionales coinciden con la fecha establecida para el censo)  pero además hay lugares donde las personas migran por ciertas temporadas para conseguir trabajo, especialmente faenas agrícolas de siembra o cosecha.

También se podría ver distorsionada la distribución del Fondo de Compensación Municipal – FONCOMUN que como sabemos, una de las variables para la distribución entre las municipalidades de los recursos presupuestales se hace en función al tamaño poblacional. Igualmente se verían distorsionadas las proyecciones poblacionales de esos pueblos, porque estas toman dos puntos, la población del último censo y la del censo anterior.  Los totales poblacionales tampoco constituirían un denominador apropiado para la estimación de, por ejemplo,  las tasas de natalidad o mortalidad, dado que no dan cuenta fiel de la población expuesta al riesgo (CELADE, 2011).

La tradición censal del INEI es levantar censos de hecho, es decir censar a las personas donde residen habitualmente. Sin embargo, en el año 2005 el INEI realizó el X de Población y V de Vivienda aplicando la metodología de residencia habitual, y las personas fueron censadas, según el lugar de su residencia. También, aplicando esta metodología de residencia habitual,  en entre los años 2012 y 2013 se realizó el denominado “barrido censal” base para el Sistema de Focalización de Hogares –SISFOH y las Encuestas de Hogares,  también se realizan bajo el concepto de residencia habitual

A decir del CELADE (2011) este tipo de Censo tiene la ventaja de no hacerlo en un día, sino en un tiempo más largo (Brasil, en tres meses y México, en 15 días,  por ejemplo) y por tanto requiere una menor cantidad de empadronadores y por ende una estructura operativa más pequeña, capaz de ser mejor capacitada y supervisada. Su principal desventaja se asocia con cuestiones operativas,  tanto el empadronador como la persona censada tienen dificultades para entender el concepto de “residencia habitual” ¿Qué pasa con el menor de edad que pasa parte de la semana con su madre y parte con su padre? ¿Qué pasa con el hijo o hija que estudia en la universidad y por facilidad alquila una pensión de lunes a viernes y el fin de semana va a casa de sus padres?

Según comenta CELADE (2011) Argentina, en el año 2001, hizo pruebas piloto para evaluar la ventaja o desventaja de un censo de hecho o de derecho, lo hizo en tres lugares: Cainguás (provincia de Misiones), Trelew (provincia del Chubut) y Villa Constitución (provincia de Santa Fe), uno de los hallazgos  más significativos fue constatar que las diferencias de volumen de población captada por uno y otro censo eras escasas. El 90% de la población residía habitualmente en la vivienda como había pasado la noche anterior o bien estaba presente en el momento del empadronamiento. En consecuencia, según CELADE, las diferencias en el conteo de la población se concentran solo en  el 10%. Al analizar el origen de las ausencias, en el censo de derecho predomina como causa el trabajo y el estudio y en el censo de hecho, la razón de las ausencias es la visita a familiares o amigos.

En nuestro país, se ha optado por realizar un censo de hecho, el empadronador nos censará en el lugar donde nos encontremos, dado que en términos económicos, su costo es menor, esa es otra de sus ventajas, nos corresponde ser los protagonistas de este gran evento nacional, para ello debemos hacer tres cosas: esperar al empadronador en nuestra vivienda, pedirle su identificación  y responder con veracidad las preguntas que nos formule.

[1] Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía – CELADE

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