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La república: más que el color de sus estrellas

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Por: Rudy Bezir

Deschamps pide la palabra, todos paran el festejo, el camerino queda mudo y con seriedad les dice: “van a tomar rumbos distintos, pero a partir de ahora nunca serán los mismos, a partir de ahora, donde vayan, siempre serán campeones del mundo”. El problema es que para muchos no importan a donde van sino de donde vienen. El equipo francés acaba de ganar el mundial y lo variopinto de su selección ha generado una gran controversia sobre la identidad colectiva, la pluralidad étnica y el sentimiento de pertenencia. Por un lado, humoristas, opinólogos y retrogradas comentan, con diferentes objetivos, que el equipo francés es africano. Por otro lado, durante la conmemoración de los 100 años del nacimiento de Mandela, Barack Obama señaló que no todos en el equipo parecen galos y que esa diversidad es su fuerza. Ambas posturas ven colores de piel en lugar de ver ciudadanos, ambas encuentran diferencias que un concepto humanista no busca, ambas pasan por alto las 2 verdaderas estrellas del campeón: la planificación y el sentir republicano.

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21 de junio, Perú-Francia por el grupo C, en la cancha arrancan 12 afrodescendientes, 6 por lado. Los africanos que llegaron a nuestro país hace varios siglos, llegaron forzados por los esclavistas del nefasto comercio colonial triangular[1]. Muchos de los africanos que emigran a Francia hoy, llegan forzados por la dura situación que viven en sus países, situación que se explica, en parte, por los siglos de depredadora explotación colonial. Varias generaciones para Advíncula y una generación para Matuidi, los separan de su ascendencia subsahariana, sin embargo, ambos llevan en el color de su piel su origen y en el de su camiseta, su país. Ese día eran la mayoría: 12 afrodescendientes en el gramado. Algunos ven, en esta sobrerrepresentación, el resultado de una superioridad genética de lo que llaman, la “raza negra”, otros vemos el resultado de desigualdades y de reproducción social. En Perú como en Francia muchos de los afrodescendientes viven en condiciones difíciles y encuentran en el deporte o el arte, una forma de escapar de la pobreza. Como muchos de los referentes de éxito con los que se podrían autoidentificar: de Pogba a Farfán. El deporte es una forma de ascensor social intra-generacional. Esta tesis socioeconómica explica por qué en los deportes de acceso masivo, como el básquet, futbol, beisbol, boxeo o maratón hay muchos ex pobres. Independientemente del color de piel, un Luka Modric u un Oreja Flores, son el fruto del talento, mucho trabajo y la necesidad de “salir adelante”.

A pesar del gran esfuerzo peruano, ese partido lo ganó Francia. Hay innumerables explicaciones para la derrota y en general para el abismo que separa ambas federaciones de futbol. Sin dudarlo, pasa mucho por el financiamiento que reciben, pero creo que hay 2 cosas que han permitido que MBappé sea una realidad y Manco no haya sido más que una ilusión: la planificación y la idea de república. Francia viene trabajando un modelo de escuela de fútbol por más de 40 años. Este modelo institucional, es decir que perdura independientemente de los presidentes de la Federación Francesa de Fútbol (FFF), cuenta con investigación académica, una difusión masiva del deporte, profesionalización a todo nivel y la mejora continúa de la infraestructura. Gracias a esa planificación estratégica, en un país de 67 millones, 2 veces el Perú, la FFF cuenta con más de 2 millones de miembros, 15 mil clubes y casi medio millón de voluntarios. Es esa masa crítica de personas jugando futbol (no pichanga) la que explica cómo Francia que nunca había podido ganar un mundial hasta 1998, haya llegado a 3 de las ultimas 6 finales mundialistas. Es esa misma masa crítica que explica que 50 jugadores franceses (formados en su escuela) hayan jugado el mundial representando a otros países.

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La noción de república francesa, y su contribución a la 2da estrella del gallito, se puede explicar gracias al presentador del Daily Show, Trevor Noah. Noah bromeó diciendo que “África había ganado el mundial”, luego dijo que los políticos los reconocen como francés cuando quieren y que no permiten que los jugadores reivindiquen su africanismo. Este presentador sudafricano reivindica con derecho su orgullo continental, pero busca extrapolarlo a los jugadores binacionales que en ningún momento han querido mostrar sus otras banderas. Zidane ha posado con su bandera argelina y Platini ha callado durante la Marsellesa por sus orígenes italianos, pero eso sólo los hace menos franceses ante los ojos de los extremistas. Bajo el modelo republicano los ciudadanos pueden desfilar en Paris por el año nuevo chino, juntarse en Sabbat los viernes, celebrar el Aid[2] o ir a misa de gallo. Porque, así como solo los racistas ven razas[3], la república solo ve ciudadanos, y aunque hay mucho que mejorar, concentra sus ideales en obligaciones y derechos.

Una de estas obligaciones republicanas, y aunque también tiene mucho que mejorar, es la garantizar salud y educación para todos. Por todo esto, a los 16 años, Kylian MBappé, hijo de un camerunés y una argelina, nacido en Francia y criado en un duro suburbio parisino, metió su primer gol en primera, firmó su primer contrato profesional con el Mónaco y pasó su examen final de filosofía con el tema “¿Podemos siempre justificar nuestras creencias?”. Hoy, algunos piden que el equipo francés justifique su identidad y sus colores. La FFF lo explicó al final del mundial proyectando en el Arco del Triunfo: “Es en Francia que la ganamos”[4], aunque los jugadores ya lo habían comprendido, ya lo habían llevado la práctica y lo celebran gritando en la victoria: ¡Vive la France, vive la République! 

[1] Comercio entre Europa, África y América para el comercio de esclavos y mercadería.

[2] Por ejemplo, el Aid el Fitr es la fiesta del fin del ramadán

[3] Raza es un concepto taxonómico, de clasificación, para designar animales domesticados por el hombre. Un chiguagua y un bulldog son razas. La comparación entre un caucásico y un subsahariano sería analógicamente la diferencia entre un labrador blanco y un labrador negro.

[4] Esta frase fue proyectada durante el festejo y luego se vieron los rostros, nombres y lugares de formación de los 23 jugadores.

 

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