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Propuesta del seguro agropecuario forestal Saf para el Perú

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Dar respuesta a eventos climáticos extremos (ex post), es permanecer en el círculo vicioso de la acumulación de costos y vulnerabilidades; adoptar políticas públicas de gestión integral de riesgos preventivos y adaptativos, es reducir la vulnerabilidad (ex antes). Esta última es la premisa que debieran adoptar los gobiernos en América Latina y el Caribe (ALC) al implementar los seguros agrarios, para convertirlos en ejes fundamentales del desarrollo agrícola de cada uno de sus países. En ALC, el 75% de los gobiernos le otorgan una importancia alta o muy alta a la gestión de riesgo a los seguros agropecuarios; en el caso peruano el Seguro Agrario Catastrófico (SAC) es reactivo y de alta influencia política, como podemos apreciar en la ilustración N° 1, el Estado subsidia el 100% de las primas, en las que invierte aproximadamente once millones de dólares al año, y por el otro lado las aseguradoras, en caso de ocurrir una catástrofe (Ej. Fenómeno del Niño), indemniza a los agricultores con S/ 650.00 por hectárea.

Ilustración 1 Modelo peruano de Seguro Agrario Catastrófico SAC

Fuente: Elaboración propia, tomando como base la propuesta del MINAGRI

En el contexto general de ALC, el Producto Bruto Interno (PBI)  agropecuario representa un 5.45% del total del PBI, mientras que el PBI agroindustrial representa entre el 25 – 30%; en promedio el 17% de la población trabaja en el sector agropecuario[1]. En el caso peruano, el 29% de la población está ligada a las actividades agropecuario-forestales CENAGRO 2012. En cuanto al uso de la tierra para cultivos en relación con la superficie total, encontramos que en América Central y el Caribe la superficie agrícola se encuentra en el eje del 50 % de la superficie total, en América del Norte y del Sur se ubica entre el 25 y el 35 %, respectivamente FAO 2014[2].

Mientras que el PBI de la región (ALC), creció a una tasa promedio de 3.2% anual en el periodo 2005-2016, no ocurrió lo mismo con los seguros agropecuarios, representando en la región solo el 3.5% las primas (USA y Canadá 55.6%, Europa 20.1%) de  los seguros agropecuarios del mundo. Aproximadamente el 70% de países tienen alguna disponibilidad de seguro agropecuario, concentrándose el 85% de las primas comercializadas en Argentina, Brasil y México,  según Iturrioz 2010[3].

Gestión integral de riesgos

La gestión integral de riesgo (GIR) parte de conocer las amenazas y vulnerabilidades de las sociedades y su entorno natural. En la producción agrícola, la GIR permite la identificación y respuesta adecuada a: i. Riesgos provenientes del entorno: Político, social y macroeconómico. ii. Riesgos sujetos a vaivenes de los mercados y iii. A fenómenos naturales, por ser la agricultura  una operación a cielo abierto. Oyhantcabal, W. 2014[4] identifica las principales causas climáticas que provocan pérdidas de la producción agropecuaria en América del Sur: El déficit hídrico, 56 %; El exceso hídrico, 17 %; Las heladas, 14 %; El granizo, 8 %; El viento, 3 %; y otros 2 %.

En tal sentido, Magrín (2014)[5] señala que “el calentamiento en el sistema climático es inequívoco y, desde la década de 1950, muchos de los cambios observados no han tenido precedentes en los últimos decenios. La atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de nieve y el hielo han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado”.

Ante el  riesgo climático y las medidas para mitigar sus efectos, existe la necesidad urgente de implementar instrumentos que permitan una mejor gestión de estos riesgos, permitiendo la adaptación, mitigación y transferencia de riesgos, esta última a través de los seguros agropecuarios. En la tabla N° 1 podemos diferenciar los efectos que provocan la actuación por parte de los gobiernos cuando ejercen un enfoque de emergencia (ex post) y de un enfoque preventivo (ex antes) a nivel de políticas públicas, la reacción de los demandantes y de los ofertantes.

Tabla 1. Modelos de gestión de riesgo en la agricultura

Enfoque de emergencia (ex post)   Enfoque preventivo  (ex antes)
Incremento de los costos de siniestralidad.Constricción del mercado. Políticas publicas Reducción de los costos de siniestralidad.Expansión del mercado.
Mayor exposición al riesgo.Escasa resiliencia institucional.

Incremento de la percepción del riesgo.

Incremento del valor de primas de seguro.

Disminución de incentivos para el aseguramiento

 

Demanda

 

Reacción  agricultor

Menor fragilidad ante las amenazas.Mayor resiliencia institucional.

Disminución de la percepción del riesgo.

Disminución del valor de la prima.

Incremento de incentivos para asegurarse.

Atención de desastres cuando hay emergencias.

Reconstrucción del riesgo perpetuando la vulnerabilidad

OfertaReacción aseguradora Atención preventiva de la gestión del riesgo.

Estrategia de reducción de vulnerabilidad del riesgo.

Fuente: Elaboración propia en base a Cano E. (2006)[6]

En América Latina y el Caribe, los instrumentos de mitigación y transferencia  de riesgo han penetrado poco (3.5%), ocasionado por la intervención recurrente de los Estados para afrontar pérdidas por adversidades climáticas (circulo de vulnerabilidad) debido a: la ausencia de políticas públicas; la debilidad institucional público-privado; la poca comprensión de los gobernantes de las implicancias de los eventos climáticos; y de  instrumentos de mitigación insuficientes. Asimismo los agricultores deben admitir la llegada del cambio climático y que sus cultivos están más expuestos, los gobiernos deben tomar las precauciones suficientes para enfrentar eventos extremos y evitando que los agricultores, y ellos mismos, sigan cayendo en el círculo vicioso de  vulnerabilidad como se muestra en la ilustración N°2.

Ilustración 2. Circulo vicioso de vulnerabilidad

Fuente: Propuesta desarrollada por el autor del artículo.

Por otro lado son dos los principales problemas que enfrentan los Seguros Agropecuarios: Políticas de Estado que requieren un largo proceso de maduración, y la debilidad institucional de los organismos involucrados, por lo que existe la necesidad apremiante de fortalecer: las oficinas de políticas públicas, los servicios meteorológicos, las entidades reguladoras y de generación de tecnología, y la obligatoriedad de coordinación eficiente entre los involucrados, con el fin de construir un verdadero sistema de gestión de riesgo y Seguros Agropecuarios Forestales (SAF).

Por ende, los instrumentos de transferencia de riesgo como los seguros agropecuarios, ayudan a los productores a mitigar los efectos financieros de eventos naturales adversos, y a mejorar las eficiencias en la asignación de sus recursos de acuerdo a las apreciaciones del Banco Mundial 2014. Como podemos apreciar en la Ilustración N° 3, los SAF permiten como eje central el acceso a financiamiento y a mejores condiciones financieras; la incorporación de nuevas tecnologías de producción, producto de la disponibilidad financiera; lo que les permite mitigar los riesgos con mayor eficiencia; todo esto dará como impacto, las mejoras de resultados económicos para los agricultores.

Ilustración 3 Impacto de los Seguros Agropecuarios Forestales

Fuente: Propuesta del autor

Seguros agrarios

Los Seguros Agropecuarios Forestales tienen como objeto la protección contra un siniestro, a cambio de un pago fijo (prima) a partir de un fondo común (mutualismo), para proteger el patrimonio de los agricultores mediante una indemnización. Por lo que la gestión de riesgo del SAF es por medio de estrategias e instrumentos que permiten mejorar el nivel de certidumbre de una actividad expuesta a fuentes exógenas de riesgo, como hemos establecido anteriormente debido principalmente al cambio climático.

Los diversos seguros utilizados en la agricultura se diferencian en la forma de evaluar el daño: i. Seguros tradicionales: Se evalúa el daño directamente en el campo y los ii. Seguros por índice: donde hay una valoración de daño indirecto. Se indemniza en base al comportamiento de un indicador o índice: Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (IVDN o INDV)[7].

i.- Los Seguros tradicionales a su vez se dividen en dos tipos de seguros:

Los seguros contra riesgo nombrado, en los que se evalúa la pérdida provocada por el riesgo específico (riesgo nombrado). Se mide el porcentaje de daño a través de un perito tasador.
El seguro multirriesgo MPCI, en él se establece un rendimiento critico (kg/ha) para activar el seguro. El rendimiento asegurado suele ser entre el 50 y 70% del promedio del agricultor o zona. Si el rendimiento es menor al asegurado, se indemniza la diferencia entre el real y el asegurado (S/= precio pactado por rendimiento asegurado). La desventaja exístente en este tipo de seguro es lo que se denomina selección adversa (un agricultor deficiente tiende a asegurarse).
El seguro multirriesgo es el modelo que a razón del autor es el más adecuado para las condiciones de desarrollo de agricultura del Perú, razón que se sustentará más adelante, luego del análisis de los seguros agropecuarios forestales de diez países latinoamericanos.

ii.- Seguro por índice, a su vez se divide también en dos tipos de seguro. Seguro por índice de rendimiento de área, donde se estima el rendimiento de una zona, y la indemnización se activa cuando el rendimiento de la zona es menor al del umbral establecido; y el Seguro de índice climático, evaluándose el comportamiento de las variables climáticas (precipitación o temperatura), la indemnización se da cuando el valor de la variable es menor a un umbral determinado, siendo ideal para eventos sistémicos

La participación de los gobiernos en los sistemas SAF pueden ser de tres formas: i. Público, sistema absolutamente intervenido: Alto costo fiscal y sujeto a presiones sectoriales, no contribuye a crear una cultura de gestión de riesgo, y los agricultores buscan cualquier forma para ser indemnizados (circulo vicioso de vulnerabilidad), como es el caso peruano. ii. Privado, sistema absoluto de mercado: Manifiesta la especificidad de los riesgos agropecuarios y limita la actividad aseguradora. Los riesgos sistémicos quitan atractivo al negocio, y las primas elevadas imposibilitan ser asumidas por los agricultores, como es el caso argentino. Finalmente iii. Sistema Público Privado: Es la forma más apropiada de diseñar coberturas que contemplen tres pilares: i. Costo fiscal y presupuesto limitado, ii. el Estado proporciona al sistema estabilidad de recursos e insumos, y iii. el sector privado aporta conocimientos y asume parcialmente el riesgo, caso español. Este tercer modelo de participación del Estado permite:

Estimular la participación de las empresas aseguradoras y reaseguradoras.
Propiciar el desarrollo de los mercados, por difusión de instrumentos y mayor competencia.
Se limitan las presiones sectoriales como es el caso del Perú. Hay que recordar que los políticos tienden a ser muy dadivosos.
Propuesta de Seguro Agropecuario Forestal (SAF) para el Perú

Para poder hacer una propuesta de SAF para el Perú, primeramente se realizó un análisis de los sistemas de seguros de diez países del continente americano, estableciéndose a continuación un resumen de las fortalezas de cada uno de ellos, establecidas por el autor del artículo, en base a las descripciones establecidas en el documento IICA 2012[8]

Argentina. Se promueve la diversificación de mercado, las compañías aseguradoras actúan en competencia sin apoyo del Estado, por lo que no existe subvención de la prima[9].

Brasil. Seguro denominado PROAGRO, El productor tiene garantías sobre sus obligaciones financieras. Indemniza los recursos propios de los agricultores. Participación en la prima de 50%, el costo promedio de la misma es de USD 20 por hectárea.

Chile. Son asegurados todos los agricultores, sin distinción de género, tamaño, tipo de cultivo, ubicación geográfica o tenencia de la tierra. Participación en la prima de 50%, siendo el costo promedio de la misma de USD 130 por hectárea.

Uruguay. Hay libre elección de la empresa aseguradora, se exonera del IVA al seguro y reaseguro de producción agraria. Los productores forestales tienen estímulos tributarios y crediticios, cuentan con seguro contra incendios, teniendo el 60% del área agrícola del país asegurada. Participación en la prima de 50%, siendo el costo promedio de la misma USD 50 por hectárea.

Canadá. Se asegura la producción a través de fondos federales, provinciales y aportes de los productores, siendo a “costo compartido”. Es un programa administrado por agricultores y agencias provinciales. Programa financieramente autosostenible.

Estados Unidos. Ejecutado por tres divisiones: Departamento de servicios de seguro: ejecuta programa de seguros, maneja contratos y brinda soporte técnico; Departamento de administración de productos: supervisa el programa ofrecido por la aseguradora; Y el Departamento de monitoreo: supervisa el cumplimiento de disposiciones, productores y aseguradoras. Un nuevo programa denominado ARPA 2000, facilita el acceso a diferentes tipos de seguros (ingresos, protección y rendimiento). Participación en la prima de 81%, siendo el costo promedio de la misma de USD 73 por hectárea.

México. La cobertura proviene de empresas aseguradoras, fondos de aseguramiento de agricultores y del Estado (AGROSEMEX), que ofrece cobertura a municipios y estados con seguros paramétricos. Es un seguro tradicional desde la preparación de tierra hasta la recolección del producto. Participación en la prima de 63%, costo promedio de la misma es de USD 51 por hectárea.

Colombia. Seguro multirriesgo, incluye riesgos naturales y biológicos. Cualquier crédito agropecuario de ciclo corto tiene como requisito estar asegurado, el intermediario financiero figura como beneficiario en la póliza. Participación en la prima de 50%, el costo promedio de la misma es de USD 23 por hectárea.

Ecuador. Riesgo nominado y multirriesgo, seguro obligatorio para productores con crédito bancario, convirtiéndose en sujetos de crédito. El seguro ofrece dos tipos de cobertura: comercial y catastrófica. El comercial cubre costos, inversiones y montos financiados; el catastrófico es para grandes área y el beneficiario es el Estado. Participación en la prima de 60%, el costo promedio de la misma es de USD 34 por hectárea. La póliza es vendida por los comerciantes de insumos,

Perú. Subsidiado a través del MINAGRI. Se otorga a comunidades rurales, se reconoce USD 200 dólares por hectárea a los agricultores en caso de desastre natural. Participación en la prima de 100%, el costo promedio de la misma es de USD 24 por hectárea.

Costa Rica. Seguro multirriesgo, la suma asegurada toma como base los costos directos desde la siembra a la cosecha. Participación en la prima de 50%, el costo promedio de la misma es de USD 102 por hectárea.

Como primeras conclusiones se puede establecer que todos los gobiernos subvencionan el costo de las primas de los diferentes SAF, a excepción de Argentina; en promedio la participación es del orden del 60%, y el valor de las primas oscila alrededor de 50 dólares americanos por hectárea, todos cuentan con la modalidad de seguros multirriesgo y el monto asegurado en la mayoría de los casos son los costos directos de producción. También hay que destacar que todos los países crean un fondo contra desastres, para cuando las calamidades se tornan sistémicas y sobrepasan la siniestralidad promedio.

Por ejemplo, los costos directos para ocho cultivos en diferentes regiones en el Perú (Arequipa con trigo, quinua y frejol; La Libertad con maíz amarillo duro; Lambayeque con arroz; Cuzco con maíz amiláceo; Ica con algodón y Lima con papa), tienen una mediana de S/ 6,061 (US D 1,865) y un costo de producción de S/ 8,446[10].

En la ilustración N° 4, se pueden apreciar las nueve fortalezas con las que debiera contar el SAF para el Perú, y que son producto de las teorías, razones y análisis desarrollados en el presente artículo. No debemos olvidar que los seguros agrícolas permiten el financiamiento, lo que permite la incorporación de tecnología en el agro, mitigándose los riesgos. En conjunto brindan la posibilidad de mejoras económicas de los agricultores en general.

Ilustración 4. Fortalezas del Seguro SAF Peruano

Fuente: Elaboración Propia del autor.

En el esquema mostrado a continuación (Ilustración N° 5), el modelo de seguro que los agricultores peruanos requieren y que les sirva como base de desarrollo económico, debe considerar la variabilidad climática principalmente, entre otros factores, que amenazan crecientemente el desempeño de la actividad agropecuaria.

Dadas las externalidades descritas, se justifica la participación del Estado mediante políticas de gestión integral de riesgos y la promoción del aseguramiento agropecuario forestal. Tales esfuerzos podrían reforzarse si se enmarcan en una política de desarrollo nacional que incentive transformaciones estructurales en los sectores productivos, con el objetivo de mejorar la igualdad y la sostenibilidad (CEPAL, 2012)[11].

Ilustración 5. Modelo de SAF propuesto para el Perú

Fuente: Propuesta analizada y desarrollada por el autor.

Conclusiones

  • El nuevo Seguro Agropecuario-Forestal (SAF), debe ser implementado bajo la modalidad de multirriesgo, en consideración del aumento de fenómenos climáticos adversos que provocan pérdidas en la producción, y el incremento en la aparición de plagas y enfermedades en los cultivos, favorecido por el aumento de la variabilidad climática.
  • Visión de política de Estado de largo plazo, reconociendo la importancia de la agricultura desde el punto de vista económico, social y de la seguridad alimentaria. Subvencionará una parte de la prima, dando preferencia a las asociaciones, mujeres y jóvenes; se propone la siguiente escala:

Colectivo > 10 has                 65%

Mujeres                                  60%

Jóvenes                                 55%

Individual                                50%

  • La póliza debe cubrir como mínimo los costos directos de los cultivos, y beneficiar a todos los agricultores sin distinción de género, tamaño, tipo de cultivo, ubicación geográfica o tenencia de tierra.
  • El SAF debe ser obligatorio cuando se adquiera una obligación financiera. Los bancos u otros entes financieros deben poder ser beneficiarios de la póliza en primer lugar, si fuera el caso.
  • Con el SAF los agricultores adquieren el derecho de ser indemnizados, para que el Estado dejen de intervenir vía subvención o de apoyo de damnificados.
  • El Estado deberá crear un fondo catastrófico, para cuando los riesgos se conviertan en sistémico (ej. Fenómeno del Niño).

[1] FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, CL). 2014. Anuario  estadístico de FAO 2014: la alimentación y la agricultura en América Latina y el Caribe.

[2] Datos estadísticos sobre la producción agrícola reportados por la FAO 2014.

[3] Iturrioz, R. 2010. El seguro agrícola en América: logros y desafíos. In XI Congreso de la Asociación Latinoamericana para el Desarrollo del Seguro Agropecuario (2010, Cartagena, CO). Washington, DC, US, Banco Mundial.

[4] Oyhantcabal, W. 2014. Lidiando con el cambio climático en el sector agropecuario: el papel del sector público. In Encuentro Regional Pre-COP: fortalecer el diálogo interamericano sobre agricultura y cambio climático (2014, San José). Presentación.

[5] Magrin, G. 2014. Implicaciones del último reporte del IPCC para el sector agropecuario en América Central y del Sur: 5.o informe del IPCC. San José, CR, IPCC.

[6] CANO, Elizabeth, 2006, Conceptos asociados a la gestión del riesgo de desastres en la planificación e inversión para el desarrollo, Dirección General de Programación Multianual del Sector Público, Ministerio de Economía y Finanzas, Lima, Perú, Junio.

[7] Los seguros pueden clasificarse en personales (de vida, de accidentes personales, de salud y de dependencia), de prestación de servicios (defensa jurídica, asistencia en viajes y decesos), y  patrimoniales (pérdidas por siniestro), o de daños (de responsabilidad civil o por pérdidas materiales), categoría a la que pertenecen los seguros agropecuarios (Fundación Mapfre, 2012).

[8] Los seguros agropecuarios en las Américas: un instrumento para la gestión del riesgo (2012) David C. Hatch, Marcelo Núñez, Fernando Vila, Kervin Stephenson

[9] Participación por parte del Estado en el  valor de la prima contratada.

[10] : Gerencias Regionales de Agricultura en el año 2015/DGESEP‐DEA / DGDPA‐DEEIA ‐ MINAGRI.  http://siea.minag.gob.pe/siea/?q=costos-de-produccion/costos-de-produccion-de-principales-cultivos. Mediana establecida por el autor del presente artículo.

[11] CEPAL, COSEFIN, CCAD, SICA, UKAID, DANIDA, 2012. La Economía del Cambio Climático en Centroamérica. Síntesis 2012. Naciones Unidas, México D.F., México, octubre.

 

 

 

 

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