Home Economía y Política El Valle de Tambo, Tía María, y mira ¡qué luna!

El Valle de Tambo, Tía María, y mira ¡qué luna!

22 min read
0
0
31

La pregunta es simple, ¿cuál sería el conjunto de decisiones destinadas a la obtención de ventajas competitivas sostenibles para el valle de Tambo, que debieran realizar los agricultores y el gobernador regional de Arequipa?. Para poder responder esta inquietud me permito realizar el siguiente análisis.

Hoy los países y sus más recónditos lugares, tienen que ser dos veces más competitivos que hace dos décadas, y para mantener el ritmo de crecimiento deben escalar nuevas cúspides de com­petitividad, siendo responsabilidad del Estado (central, regional y local) dotar al país y a sus regiones, de una orientación global que les permita la articulación interna de los esfuerzos de todos los sectores para elevar su capacidad competitiva. Según Medianero, D. (2016) de CEPRODE, la competencia, por definición, nunca se detiene y lo que hoy es motivo de esperanza, mañana podría implicar una nueva postergación económica.

De acuerdo a Jarillo (1991), en un mundo dibujado por la competencia a escala global, la estrategia de una región o de un país, explícita o implícita, es esencialmente una estrategia competitiva; dicho en palabras sencillas, son un conjunto de decisiones destinadas a la obtención de ventajas competitivas sostenibles.

Los gobernadores electos para dirigir un gobierno regional en el Perú, pueden optar por dos caminos: o sumergirse en el torbellino de las actividades institucionales diarias (en la dirección de operaciones o seguir en campaña electoral), o concentrar sus voluntades en el logro de objetivos crucialmente importantes para el desarrollo de sus regiones (dirección estratégica), que les permita convertirse en estadistas regionales. En este caso, pareciera ser que el gobernador de Arequipa optó por la dirección operacional y no por la dirección estratégica para asumir las solución del conflicto entre los agricultores del valle de Tambo y el desarrollo de la mina Tía María, olvidando el postulado de Jarillo, que sus decisiones deben ser destinadas a obtener ventajas competitivos sostenibles para su región.

Para profundizar en el tema del conflicto, analizaremos primeramente las ventajas de la provincia de Islay donde se encuentra ubicado el valle de Tambo, al que compararemos, mediante el Modelo  Estratégico de Rentabilidad Agrícola (MERA), con la provincia de Camaná por tener similares matrices productivas.

El MERA, desarrollado y expuesto por Lazo J. 2018, profesor de la maestría de Agronegocios de la Universidad ESAN,  propone que existe una relación directa entre la producción agrícola, su rentabilidad, el requerimiento de conocimientos, tecnología y la inversión productiva. El modelo propone cinco grupos productivos, ubicados todos ellos en una pirámide.

  1. El primer grupo productivo, ubicado en la cúspide de la pirámide, es el más rentable. En él se encuentra la producción de semillas y productos con transformación a nutracéuticos.
  2. En el segundo grupo de rentabilidad se encuentra la producción de flores, plantines y la producción de madera de alta calidad, o madera con proceso de transformación, hojas deshidratadas y granos andinos en el caso del Perú.
  3. En el tercer grupo se encuentra la producción de frutas frescas y frutas con proceso de transformación.
  4. En el cuarto grupo se encuentra la producción de hortalizas y algunas tuberosas (no incluye papa).
  5. En la base de la pirámide, los menos rentables. Se encuentran todos los productos comercializados como commodities, los pastos que servirán para alimentación animal, y madera de baja calidad sin transformación, o productos que no cuentan con ningún valor agregado, incluye las papas.

El requerimiento de conocimientos, tecnología e inversión, es directa en todos los casos, conforme se muestra en la Figura N°1.

Figura N° 1. Modelo Estratégico de Rentabilidad Agrícola (MERA)

En líneas generales, en el MERA peruano, encontramos que como país dedicamos el 36 % del área agrícola bajo riego a la producción de commodities (Figura N° 2), clasificados como productos de baja rentabilidad para el agricultor primario, y en muchos casos sometidos a largas cadenas de comercialización. Por otro lado, utilizamos el uno por ciento de nuestra área a la producción de semillas y productos procesados como nutracéuticos, productos de mayor rentabilidad, sin olvidar también que son que demandan mayores conocimientos tecnológicos e inversión. La agroindustria, que en el año 2018 realizó exportaciones por casi siete mil millones de dólares, concentra su producción más importante en el  tercer nivel, el de las frutas frescas, y una parte pequeña en el cuarto nivel, el de las hortalizas frescas y procesadas.

Figura N° 2. Modelo Estratégico de Rentabilidad Agrícola e ingresos brutos en $ /ha, del Perú, Región Arequipa, valles de Tambo y Camaná

Modelo estratégico de rentabilidad agrícola (MERA) de la región Arequipa, valle de Tambo y valle de Camaná.

En los MERA mostrados en la figura N°2, encontramos que la Región Arequipa dedica el 60.6 por ciento de sus aproximadamente 140 mil hectáreas productivas, a la producción de commodities, en el que se resalta dos productos: el arroz y pastos destinados a la ganadería para la producción de leche; también dedican un 23.8% del área a la producción de hortalizas; un 6.7 por ciento a la producción de frutas en general y un 8.8 por ciento al rubro de flores, plantines, hojas deshidratadas y granos andinos. No se registra producción de semillas o productos para obtener nutracéuticos.

En el caso del valle de Tambo, el 59 por ciento de su área se encuentra dedicada a commodities representados en cuatro productos: arroz, forrajes, caña de azúcar y papas; un 39 por ciento a la producción de hortalizas, y un 2 por ciento a la producción de frutales representados por olivos.

El valle de Camaná dedica, de su área agrícola, un 58 por ciento a producción de commodities, básicamente arroz,  y un 42 por ciento a la producción de hortalizas, especialmente frejoles y cebollas.

Se desprende por el análisis que la región Arequipa, y los valles de Tambo y Camaná, concentran su estrategia agrícola de producción en commodities, estrato donde se encuentran los productos agrícolas menos rentables y menos favorables para los agricultores primarios; sin embargo, la región Arequipa muestra una estructura productiva en la que se desarrolla la producción de frutas, flores, granos andinos, hojas deshidratadas y otro de mayor rentabilidad. Es necesario resaltar que los valles de Tambo y Camaná, se han focalizado en producir casi exclusivamente commodities y hortalizas, Camaná presenta una mejor estructura productiva que Tambo, al tener producción de hortalizas (42%) en mayor porcentaje y de mayor rentabilidad.

Como podemos observar en el cuadro N°1 y la figura N° 2, el valle de Tambo tiene ingresos brutos por USD 74.69 millones de dólares, mientras que el valle de Camaná tiene ingresos por USD 85.09 millones de dólares, debido a una mayor productividad en arroz y tipo de hortalizas cosechadas (cebolla y frejol), teniendo en promedio 3 mil hectáreas menos en producción. Por otro lado, el ingreso bruto por hectárea del valle de Tambo también es menor que el de la región Arequipa y el valle de Camaná; los commodities de la región Arequipa tienen un ingreso de USD 3,585 por hectárea, los de Camaná USD 4,869 y el Valle de Tambo solo USD 2,833, mostrando el mismo comportamiento económico el rubro de las hortalizas. En cuanto a las frutas, el valle de Tambo tiene mejor ingreso que Camaná debido al tipo de fruta (olivos). En síntesis, el valle de Tambo es menos eficiente[1] y rentable en su producción agrícola, en comparación con el valle de Camaná y el promedio de la región Arequipa.

En cuanto al proyecto minero que procesará óxidos de cobre de los yacimientos La Tapada y Tía María, ambos están ubicados en el desierto de  La Joya. El yacimiento de La Tapada y punto más próximo del proyecto al valle de Tambo, se encuentra a una distancia de 2.5 kilómetros; Tía María a siete (7) kilómetros, y la planta de proceso de ambos yacimientos a unos ocho (8) kilómetros, del distrito de Cocachacra  provincia de Islay

El Proyecto requiere durante su explotación/operación de 235 l/s que vendrá totalmente del mar. Al agua de mar se le quitará la sal por un proceso denominado Ósmosis Inversa. Del total de agua captada del mar, el 40% se usará en el proceso minero, y el 60% será devuelto al mar en forma de salmuera, sin generar impactos ambientales negativos. Por otro lado, los Estudios Hidrogeológicos señalan que las aguas subterráneas donde se ubica el proyecto minero, no tienen ninguna conexión con el acuífero del río Tambo. En este caso, la fortaleza del valle de Tambo que es el agua, no le sirve al proyecto minero, y la amenaza de que las aguas de la operación minera contaminen el acuífero del valle de Tambo, tampoco existe de acuerdo a los estudios.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH), es un indicador compuesto que se centra en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: la capacidad de tener una vida larga y saludable, medida por la esperanza de vida al nacer; la capacidad de adquirir conocimientos, que se mide por los años promedio y los años esperados de escolaridad; y la capacidad de lograr un nivel de vida digno, que se mide por el ingreso nacional bruto per cápita.

El Perú en el 2018[2] tiene un IDH de 0.79 (considerado alto), ligeramente superior al promedio mundial y muy inferior al país que se ubica en el primer puesto con un IDH de 0.95 (Noruega). La esperanza de vida es de 75.2 años; los años en promedio de escolaridad es de 9.2; y el Ingreso Nacional Bruto INB per cápita es de USD 11,800 dólares americanos.

El IDH de la provincia de Islay, para el año 2016, donde se ubica el Valle de Tambo es de 0.558 (considerado bajo), la esperanza de vida es de 74.3 años; los años de escolaridad promedio es de 10.1; y el Ingreso Mensual Bruto IMB per cápita es de S/ 791.7 soles, equivalentes a un Ingreso Anual Bruto de USD 2,879 dólares americanos (Perú: USD 11,800 dólares americanos).  El IDH del Valle de Tambo, es comparable con los valores de los países como Camerún o Papua Nueva Guinea.

Conclusión

Considerando que es esencial dotar al valle de Tambo de una orientación global que le permita la articulación interna de los esfuerzos de todos los sectores para elevar su capacidad competitiva,  sin las cuales, seguirán sumidos en la pobreza económica como lo muestra su Índice de Desarrollo Humano. Producto de la escasa eficacia de una actividad agrícola dedicada básicamente a commodities, que son los productos menos rentables del mercado para el agricultor primario, haciéndose necesario tomar sus fortalezas y oportunidades mineras, que no los afecta en lo más mínimo, y adoptar una estrategia competitiva para salir de su pobreza y escasa efectividad productiva, o los agricultores del Valle de Tambo y el Gobernador regional de Arequipa seguirán cantando, ¡Mira, qué luna!.

[1] Definición de eficiencia: es la relación entre los recursos utilizados en un proyecto y los logros conseguidos con el mismo. Se entiende que la eficiencia se da cuando se utilizan menos recursos para lograr un mismo objetivo. O al contrario, cuando se logran más objetivos con los mismos o menos recursos. https://www.gerencie.com/diferencias-entre-eficiencia-y-eficacia.html

[2] Índices e indicadores de desarrollo humano Actualización estadística de 2018. Propiedad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Plaza, Nueva York, NY 10017, Estados Unidos

Cargar más artículos similares
Load More By Jorge Lazo Zúñiga
Load More In Economía y Política

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira tambien

Participación del productor agrícola primario en la cadena de valor

El desarrollo y distribución de los ingresos en los productos agropecuarios a nivel mundia…