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El enemigo nuestro. Agro si, mina si

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En lectura a Luciana Linares (2019)[1] expone la magnitud del yo saboteador y lo que puede ocasionar en las personas, explica que se vuelve nuestro principal enemigo en los planes y metas que queremos realizar en nuestras vidas y que nos hace culpar a la noche, la playa o a la luna. El saboteador interno nuestro, es el que hace que dejemos inconclusos los proyectos, el que pincha el globo antes que siquiera comiences a inflarlo. Linares L. concluye que el sabotaje es la acción dirigida a debilitar al enemigo mediante la subversión, la obstrucción, la interrupción o la destrucción, y eso es lo que ocasiona nuestro yo saboteador en cada uno de nosotros.

Los acontecimientos sucedidos en las últimas semanas en mi amada tierra Arequipa en relación al planteamiento que el Valle Tambo se verá afectado seriamente si se desarrolla el proyecto minero Tía María, y con el consabido eslogan Agro si Mina no, respaldado por el mismísimo gobernador regional, autoridad electa para tener visión estratégica y promover y desarrollar las ventajas competitivas de la región. Cuando leemos el yo saboteador de las personas expuesto por Linares L. y lo comparamos con el comportamiento de las personas del Valle de Tambo y alrededores, encontramos una similitud espeluznante. Los propios tambeños empecinados en el sabotaje de su propio desarrollo, mediante la obstrucción, interrupción y destrucción de sus ventajas competitivas. En sustento de lo dicho, expongo lo siguiente:

Guillermo Shinno[2], profesor universitario y ex-Viceministro de Minas del Estado peruano, concluyó que el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de Tía María cumple con todos los estándares ambientales y técnicos internacionales. Sustenta que el proyecto no contaminará las aguas del rio de Tambo porque se desalinizará agua de mar para uso de la mina; tampoco el polvo será un problema porque la dirección del viento no es hacia el valle sino hacia el desierto. Agregó también que no podria haber lluvias ácidas sobre la cuenca porque en esa zona casi no hay lluvias, es una zona desértica por lo que la cuenca no será expuesta. Tía María tampoco generaría relaves porque obtendrá el cobre mediante el proceso de lixiviación.

Conforme al Estudio de Línea Base Geoambiental de la cuenca del río Tambo realizado por INGEMMET del año 2016,  concluye que se evidencian zonas de mineralización y alteración cuya mineralogía es favorable a producir anomalías en las concentraciones de elementos, por lo que existen aguas ácidas naturales y fuentes termales con altos contenidos de elementos disueltos. INGEMMET, describió que en el valle de Tambo existen 44 géiseres con emanaciones que van desde 22 hasta 91 °C, y que aportan Boro desde 0.8 hasta 48 mg/L, litio desde 0 hasta 28 mg/L, cloruro desde 0 hasta 14,000 mg/L y  sodio desde 0 hasta 9,000 mg/L. Un caudal de 50 L/s de estas aguas termales vertidas de manera natural a la cuenca y contaminando el agua.

El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), concluyó que las aguas del río Tambo superan los límites de arsénico, boro y manganeso, y los suelos se encuentran salinizados por el riego de inundación que utilizan sus agricultores. Llojan Ch. (2018), especialista de la OEFA, explicó que las altas concentraciones en la cuenca del Tambo se atribuyen a afloraciones geotermales de origen volcánico. El río Omate, aportante del Tambo, posee niveles elevados de estos minerales que exceden en 120 veces lo permitido para usar en el  riego, y 40 veces lo permitido para que los animales lo beban.

En el estudio en mención se determinó que entre los metales que exceden los límites máximos permitidos está el  arsénico, cuya concentración  llega a 0,198 mg/l, es decir, el agua local tiene casi el doble de este metal tóxico de lo permitido por el Ministerio de Salud para el consumo humano (0,05 mg/l). La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ha determinado que la concentración máxima de arsénico en aguas destinadas para la irrigación debe ser de 0,1 mg/l. El OEFA también detectó una alta concentración de boro,  4,5 mg/l cuando el máximo permisible es 1,5 mg/l.

La presencia de metales en los camarones del rio Tambo,  alcanza un nivel de plomo de 2.35 mg/kg, cuando el nivel no deberia exceder los 0.5 mg/kg. Las muestras de arroz contenían entre 0.2 y 0.8 mg/kg de arsénico, sobrepasando el límite máximo de 0.2 mg/kg  señalado por el Códex Alimentario. Igualmente, las muestras de aceituna arrojaron un contenido de 0.8 mg/kg de arsénico, sobrepasando el límite de 0.1 mg/kg del Consejo Internacional de Aceitunas[3].

Con la calidad actual del agua del rio Tambo, los agricultores dificilmente se podrán dedicar a la agroexportación, ya que ningún mercado importante demandará productos con tan elevado nivel de riesgo por contaminacion latente, en otra palabras, su fortaleza de tierra y agua es su debilidad competitiva.

Por otro lado, me permito hacer un análisis productivo, agricolamente hablando, del Valle de Tambo y su relacion con las otras provincias de la Region Arequipa bajo el Modelo Estratégico de Rentabilidad Agrícola (MERA), desarrollado por mi persona y que sustenta que existe una relación directa entre la producción agrícola, su rentabilidad, el requerimiento de conocimientos, tecnología y la inversión. El modelo propone cinco grupos productivos de acuerdo a su rentabilidad, ubicados todos ellos en una pirámide.

El primer grupo productivo, ubicado en la cúspide de la pirámide, es el más rentable. En él se encuentra la producción de semillas y productos con transformación a nutracéuticos,  entre los más importantes.  En el segundo grupo de rentabilidad se encuentra la producción de flores, plantines, producción de madera de alta calidad, o madera con proceso de transformación, hojas deshidratadas, cochinilla y granos andinos en el caso del Perú. En el tercer grupo se encuentra la producción de frutas frescas y frutas con proceso de transformación. En el cuarto grupo se encuentra la producción de hortalizas y tuberosas (no incluye papa). En la base de la pirámide, y los menos rentables, se encuentran todos los productos comercializados como commodities, los pastos para alimentación animal, y madera de baja calidad sin transformación, o productos que no cuentan con ningún valor agregado, incluye las papas blancas.

Por otro lado es importante destacar que para poder tener éxito en agricultura, se tiene que juntar cuatro variables comunes como condiciones imprescindibles (figura N°1),  más la presencia del Estado.

 

Fuente: Modelo esbozado en base al desarrollo de Rogelio León Guzmán en su libro denominado CON AROMA A FLOR (2016).

La Región Arequipa (RA) en promedio, tiene 140,071 hectáreas en producción (incluye rotación anual, año 2017 y 2018); el 61 por ciento de su área agrícola se encuentra dedicada a producir commodities (quinto escalón del MERA y el menos rentable), generando el 40 % de los ingresos; un 24 por ciento a la producción de hortalizas, que generan el 29 % de sus ingresos; un 7 por ciento del área en  la producción de frutales,  que generan el 13 % de sus ingresos; y un 9% al segundo escalón de rentabilidad que genera el 18 % de los ingresos. El promedio de ingresos brutos por hectárea es de US D 5,454 dólares americanos.

El Valle de Tambo (VT), sustenta su producción agrícola en 18,637 hectáreas (incluye rotación anual, año 2017 y 2018), el 59 por ciento de su área agrícola se encuentra dedicada a producir commodities (quinto escalón del MERA), representados por cuatro productos: arroz, forrajes, caña de azúcar y papa, generando el 42 % de los ingresos; un 39 por ciento a la producción de hortalizas, que generan el 54 % de sus ingresos, y un 2 por ciento del área en  la producción de frutales, representados principalmente por olivos. El promedio de ingresos brutos por hectárea es de US D 4,007 dólares americanos, lo que le permite generar ingresos brutos por conceptos de agricultura por US D 74.69 millones de dólares al año.

La Irrigación Santa Rita de Siguas (ISRS), ubicada en la provincia de Arequipa, en promedio tiene 3,322 hectáreas en producción (incluye rotación anual, año 2017 y 2018), donde el 39 por ciento de su área agrícola se encuentra dedicada a producir commodities (quinto escalón del MERA), generando el 11 % de los ingresos; un 33 por ciento a la producción de hortalizas, que generan el 35 % de sus ingresos, un 3 por ciento del área en  la producción de frutales  que generan el 4 % de sus ingresos, y un 25 % al segundo escalón de rentabilidad que generan el 51 de los ingresos. El promedio de ingresos brutos por hectárea es de US D 11,714 dólares americanos.

Fuente utilizada: MINAGRI, SIEA. Serie de Estadísticas de Producción Agrícola (SEPA) 2017-2018. MERA desarrollados en base a  análisis estadisticos realizados en el 2019, por J. Lazo Z. MBA Ing.

Para tener un panorama mucho más amplio de los ingresos brutos por hectárea generados por cada una de las provincias de la región Arequipa, y que finalmente reflejará su rentabilidad y grado de especialización agrícola conforme al MERA, encontramos que la ISRS genera 2.9 veces los ingresos que la provincia de Islay, representada por el Valle de Tambo, casi en su totalidad; y que la misma ISRS genera ingresos brutos por hectárea 2.1 veces  que la Región Arequipa. También podemos apreciar en la Figura N° 3 que el Valle de Tambo se encuentra en el penúltimo lugar de ingresos, rentabilidad y especialización agrícola, superando solo a la provincia de La Unión.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH), concentra tres dimensiones básicas del desarrollo humano: la capacidad de tener una vida larga y saludable; la capacidad de adquirir conocimientos; y la capacidad de lograr un nivel de vida digno. El IDH de la provincia de Islay, para el año 2016, donde se ubica el Valle de Tambo es de 0.558 (considerado bajo), la esperanza de vida es de 74.3 años; los años de escolaridad promedio es de 10.1; y el Ingreso Mensual Bruto IMB per cápita es de S/ 791.7 soles, equivalentes a un Ingreso Anual Bruto de US D 2,879 dólares americanos. IDH del Valle de Tambo es comparable con los valores de países como Camerún o Papua Nueva Guinea.

En otras palabras, el Valle de Tambo en productividad agrícola se encuentra casi a la cola de la Región Arequipa, por lo que es de suponer que su tecnología productiva es precaria, sin innovación y tradicional, lo que se refleja en su IDH, mientras que Irrigación Santa Rita avanza hacia la eficiencia productiva. El Valle de Tambo se encuentra estancado en la tradición e ineficiencia productiva.

Fuente utilizada: MINAGRI, SIEA. Serie de Estadísticas de Producción Agrícola (SEPA) 2017-2018. MERA desarrollado en base a  análisis estadisticos realizados en el 2019, por J. Lazo Z. 

Por lo expuesto hasta aquí, el Valle de Tambo en estos momentos tiene un serio problema de contaminación de agua y suelos debido a presencia de zonas mineralizadas dentro de su propia cuenca como lo demuestran los estudios realizados.  Por otro lado, su rentabilidad y grado de especialización productiva es sumamente limitada, lo que hace que su fortaleza y ventaja competitiva  en agricultura es irrelevante y no sostenible, lo que no le permite cumplir con tres de los cuatro componentes del éxito y que son: limitada condición agrícola, recurso deficiente, y mercados limitados por su alto riesgo de contaminación, requiriéndose con suma urgencia mitigar la contaminación de su agua y suelos, y adoptar un cambio tecnológico productivo que los impulse a ser competitivos en el mediano plazo y que les permita mejorar sus índices de IDH.

Pero, ¿la explotación de la mina Tía María contribuiría a contaminar más el valle de Tambo?, es la pregunta del millón. Para tener una mejor apreciación recurriremos a la fotografía N° 1 que nos muestra la ubicación exacta de la mina, lo que nos permite exponer lo siguiente:

El proyecto minero procesará óxidos de cobre de los yacimientos La Tapada y Tía María, ambos están ubicados en el desierto de  La Joya. El yacimiento de La Tapada y punto más próximo del proyecto al Valle de Tambo, se encuentra a una distancia de 3 kilómetros; Tía María a siete (7) kilómetros, y la planta de proceso de ambos yacimientos a unos ocho y medio  (8.5) kilómetros. Como ya expusimos los posibles polvos generados por el proceso de explotacion no serán un problema, porque la dirección del viento no es hacia el valle sino hacia el desierto, y si consideramos que en la zona la lluvia es muy escasa, es casi imposible la existencia de lluvia ácida sobre la cuenca del Valle de tambo. Hay que tomar en cuenta que Tía María no generará relaves, porque se obtendrá el cobre mediante  proceso de lixiviación.

Por otro lado el Proyecto requiere durante su explotación/operación de 235 l/s que vendrá totalmente del mar. Al agua de mar se le quitará la sal por un proceso denominado Ósmosis Inversa. Del total de agua captada del mar, el 40% se usará en el proceso minero, y el 60% será devuelto al mar en forma de salmuera, sin generar impactos ambientales negativos. Por otro lado, los Estudios Hidrogeológicos señalan que las aguas subterráneas donde se ubica el proyecto minero, no tienen ninguna conexión con el acuífero del río Tambo.

En concreto, si la mina no genera polvo que pueda llegar al Valle de Tambo, si no existe condiciones para que se produzca lluvia ácida sobre su cuenca, si la mina no producirá relaves mineros, si el agua a ser utilizada en la mina no proviene del rio Tambo, y el acuífero del Valle no tiene ningún riesgo de contaminación, ¿cómo es posible sostener que la mina puede contaminar el Valle de Tambo?

Conclusiones

  • Las aguas del rio Tambo, en la actualidad, se encuentran seriamente contaminadas debido a afloraciones geológicas en la cuenca que aportan metales como arsénico, boro y otros, requiriendo con suma urgencia mitigar la contaminación de su agua y suelos.
  • Los agricultores del Valle de Tambo tiene una rentabilidad y grado de especialización productiva sumamente limitada, lo que hace que su fortaleza y ventaja competitiva en agricultura es irrelevante y no sostenible, por lo que requieren adoptar un cambio tecnológico productivo con urgencia, que los impulse a ser competitivos en el mediano plazo.
  • Los agricultores del Valle de Tambo no cumplen con tres de los cuatro componentes del éxito y que son: limitada condición agrícola, recurso deficiente y mercados limitados. Por su alto riesgo de contaminación, dificilmente se podrán dedicar a la agroexportación, ya que ningún mercado importante demandará productos con tan elevado nivel de riesgo por contaminacion latente.
  • La explotación de la mina Tía María no generará polvo que pueda llegar al Valle de Tambo; no existe condiciones para que se produzca lluvia ácida sobre su cuenca; la mina no producirá relaves mineros; y el agua a ser utilizada en la mina no proviene del rio Tambo, y el acuífero del Valle Tambo no tiene ningún riego de contaminación por la operación de la mina.

Comentario final

Los agricultores del Valle de Tambo han permitido que aflore su saboteador interno que  obstruye, interrumpe y destruye sus ventajas competitivas, que no les permitirá tomar el canon de una explotación minera que a todas luces no los afectará, y con ello mitigar sus aguas y suelos ya contaminados, así como revertir con infraestructura y tecnología su ineficiente producción agrícola y poder cumplir con los cuatro componentes del éxito agrícola.

 

[1] Artículo publicado de la revista Somos N° 1704, diario El Comercio.

[2] https://www.energiminas.com/yo-aprobe-eia-de-tia-maria-y-no-hay-argumentos-técnicos-para-cancelarlo-guillermo-shinno/

[3] https://www.energiminas.com/arsenico-y-boro-en-el-rio-tambo-a-proposito-de-lo-que-dijo-la-ministra-munoz-oswaldo-tovar/

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