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Competitividad regional una mirada a la baja

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Esta última pandemia del coronavirus ha puesto al descubierto las marcadas diferencias económicas y sociales entre los distintos departamentos de nuestro país. Una evidencia de ello es el nivel de competitividad, o más bien el rezago de esta, que muchos departamentos presentaban en el periodo previo a la crisis. Esto se muestra en la última publicación del Índice de Competitividad Regional (Incore) 2020, elaborado por el Instituto Peruano de Economía (IPE), que evalúa los avances en el desarrollo socioeconómico de los 24 departamentos del Perú y la provincia constitucional del Callao, a partir del análisis de cinco pilares de competitividad:

  1. Entorno económico,
  2. Infraestructura,
  3. Salud,
  4. Educación,
  5. Laboral e
  6. Institucionales

De manera general, los resultados muestran una relación directa entre la competitividad y el desarrollo económico y social. La metodología empleada otorga un puntaje entre cero y diez a los departamentos según su desempeño en cada pilar. En ese sentido, siete de los ocho departamentos menos competitivos también son los más pobres del país.

Los departamentos que lideran el ranking del INCORE 2020 figuran Lima[1], con un puntaje de 7.7, Moquegua (6.8), Tacna (6.7), Arequipa (6.6) e Ica (6.5). Asimismo, estos encabezan los seis pilares del índice, con excepción del pilar de Instituciones, que es liderado por Ucayali. Por su parte, los menos competitivos resultaron ser Huancavelica (2.9), Puno (3.4), Cajamarca (3.5), Loreto (3.6) y Huánuco (3.6). Cabe destacar que el panorama de estos últimos no ha cambiado en el tiempo, pues se mantienen entre los departamentos con los peores resultados del ranking de los últimos cuatro años.

En este ámbito, el rol de los Gobiernos subnacionales es crucial para mejorar la competitividad en sus jurisdicciones y a nivel nacional. Basta recordar que, por ejemplo, según cifras del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en 2019, se destinó a los Gobiernos locales y regionales el 63% del presupuesto total para la inversión pública a nivel nacional; no obstante, solo se llegó a ejecutar un 59%.

¿Cómo han gastado los gobiernos regionales?

Frente al escenario presentado, se esperaría que los gastos presupuestales se hayan orientado, en cierta medida, a superar estos desafíos de los departamentos con mayor necesidad, pero la realidad ha sido bastante heterogénea. Según cifras del MEF, el Presupuesto Institucional Modificado (PIM) para la inversión pública destinado a los Gobiernos regionales de Huancavelica, Puno y Cajamarca en 2019 fue de S/ 314 millones, S/ 400 millones y S/ 400 millones, respectivamente. Sin embargo, los resultados en materia de ejecución en algunos sectores con gran incidencia en la productividad evidencian que aún queda mucho por trabajar.

Mientras que en Puno y Cajamarca se destinóun 37.4% y un 36.7% del PIM para proyectos de inversión en salud, respectivamente, en Huancavelica la participación de este sector fue únicamente del 3.9%. Sin embargo, la ejecución de este último departamento fue muy superior a la de los otros, que no lograron superar ni siquiera el 50%. Asimismo, aunque en las tres regiones se priorizó la inversión en educación, también se observa un bajo nivel de ejecución de los recursos.

Por otro lado, según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el porcentaje de la población que consume agua proveniente de red pública en 2019 fue del 20%, 39.1% y 22% en Huancavelica, Puno y Cajamarca, respectivamente, cuando el promedio nacional fue del 68%. No obstante, parece ser que la prioridad de inversión en proyectos de saneamiento es baja, incluso nula para los gobernantes.

La inadecuada gestión del presupuesto a nivel subnacional nos viene pasando factura en esta pandemia. Para tener una idea, basta con observar los niveles de ejecución del presupuesto destinado a la COVID-19, ya que, a la fecha, 20 gobiernos regionales no superan siquiera la mitad de lo asignado por el Gobierno central para contrarrestar los efectos del coronavirus. Se necesita un trabajo conjunto entre el Poder Ejecutivo y los líderes regionales para apuntar el crecimiento y mitigar los rezagos de la pandemia.

Los resultados expuestos son un llamado a la acción para los hacedores de política, quienes deben centrar esfuerzos en aquellos proyectos con mayor incidencia en la productividad y competitividad a nivel regional. Para ello, será necesario que la decisión del Ejecutivo de intervenir los departamentos con menor respuesta ante la crisis sanitaria no solo se limite a ello, sino que deberán plantearse propuestas concretas que ayuden a los Gobiernos subnacionales con una gestión eficiente de sus recursos asignados, más allá de los cambios políticos temporales.

Hagamos que la reactivación económica construya los cimientos que impulsen la competitividad y el desarrollo en el interior del país y, con ello, apuntar al progreso de nuestra economía en beneficio de todos los peruanos.

[1] Incluye Lima Metropolitana y la provincia constitucional del Callao.

 

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