Home ECONOMÍA Y POLÍTICA Economía El país necesita un Estado ágil, eficiente: defendamos la libertad.

El país necesita un Estado ágil, eficiente: defendamos la libertad.

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Atender los problemas del país no pasa por vulnerar las libertades económicas. Se requiere un Estado ágil, eficiente, con capacidades de gestión, que invierta de manera adecuada los recursos que empresas y ciudadanos generan con sus impuestos en un entorno de libertad.

Estamos convencidos de que, bajo el impulso de libertades económicas, generamos oportunidades para los peruanos. Como evidencia hemos tenido  crecimiento ininterrumpido por 21 años consecutivos, desarrollo del emprendimiento, solidez macroeconómica, reducción boom exportador y sostenido de la pobreza.

No obstante, muchos son los peruanos que, a pesar del dinamismo económico, viven en situaciones precarias, sin acceso ni siquiera a servicios básicos. Según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2019 – [Instituto Nacional de Estadística e Informática – INEI], 2.9 millones de hogares no cuentan con conexión a agua potable y casi medio millón no tiene acceso a electricidad de fuente pública.

A ello se suma que los servicios públicos como educación o salud son deficientes. Antes de la pandemia, un 28.9% de niños no acudía a la escuela o tenía atraso escolar; el 42.9% de los jefes de familia solo contaba, como máximo, con educación secundaria; y se tenían escuelas con pésimas condiciones de infraestructura, entre otros problemas. El sistema público de salud es de baja calidad, con uno de cada dos pacientes que no recibe sus medicinas en un establecimiento público, un 77.8% de establecimientos de salud de primer nivel de atención con capacidad instalada inadecuada y un 40% de niños menores de 3 años con anemia. Esta es la realidad.

Atender esta problemática es fundamental para alcanzar un crecimiento sostenible en nuestro país.

El crecimiento económico, basado en libertades económicas, ha generado importantes recursos vía los impuestos de empresas y ciudadanos. Sin embargo, estos no son utilizados eficientemente en mejorar la calidad de vida de las personas. ¿Por qué? Problemas de gestión de autoridades regionales y locales, un Estado paquidérmico que ha generado ineficiencias y burocracia, a lo que se suma la corrupción.

Basta revisar algunos datos. En 2020, los Gobiernos regionales y locales solo gastaron el 65% y el 53% de sus presupuestos para inversión pública. En departamentos mineros, que reciben importantes recursos provenientes del canon y regalías, como Cajamarca, Áncash y Arequipa, solo se invirtió a nivel regional un 31%, 44%, 48% del presupuesto de inversión pública. De igual manera, los Gobiernos locales de estas regiones gastaron menos del 50% de sus recursos. Solo en 2020, por concepto de canon y regalías, se transfirieron S/ 9,255 millones, y los Gobiernos locales recibieron el 66% de estos recursos.

Quien asuma la presidencia del país desde el 28 de julio, debe contener los contagios y reactivar la economía al mismo tiempo será uno de los retos. Para reactivar la economía es importante tomar en cuenta, que la inversión privada, el consumo privado, el gasto público y las exportaciones. Los cuatro han estado sosegados en 2020. Del total de la inversión en el Perú, 80% es privada y 20% es pública. De cada 10 soles que se invierten, 8 son privados. Y privados significan las Mypes, las medianas y las grandes.

Las Mypes son las que más genera empleo aunque en general es limitado. Para reactivar se necesita aumentar la inversión, pública (limitada por el dinero que el gobierno tiene) y privada. Solo así, a través del empleo, aumentará el consumo, que significa más del 60% de la demanda interna.

La certeza empírica peruana y externa muestra qué eso es lo que hay que hacer. Más inversión. De lo contrario, no es posible elevar el empleo. En economía las buenas intenciones no bastan. Si fuera una cuestión de buenos deseos, hace rato que seríamos una sociedad avanzada.

Finalmente, la solución no pasa por eliminar las libertades económicas, sino por tener un Estado ágil, eficiente, que rinda cuentas y que invierta estos recursos en mejorar las condiciones de vida de las familias peruanas que lanzan un angustiante reclamo ante un Estado ausente. Un Estado que defienda las libertades económicas; que apoye y no persiga al emprendedor formal; que respete la libertad para decidir dónde trabajar, producir y consumir; y que promueva la inversión.

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