Haydee Injante, abogada tributarista y especialista de Enfoque Contable, analiza quiénes ganan y quiénes pierden con la baja sostenida del tipo de cambio.
La caída sostenida del dólar viene generando un reacomodo en distintos sectores económicos del país. Mientras algunas industrias encuentran un alivio financiero inmediato, otras enfrentan presión en sus márgenes y mayor incertidumbre en sus proyecciones.
Según Haydee Injante, abogada tributarista y especialista de Enfoque Contable, los sectores más beneficiados son aquellos con alta dependencia de insumos importados o con obligaciones financieras en moneda extranjera.
“Comercio e importación de bienes de consumo, sector automotriz, tecnología, construcción y empresas con deuda en dólares están viendo una reducción en sus costos de reposición y una mejora en su flujo de caja. En el corto plazo, esto puede representar un alivio financiero importante e incluso mayor competitividad en precios”, explica.
Sin embargo, el escenario no es favorable para todos. Las empresas exportadoras cuyos ingresos están dolarizados pero cuyos costos operativos están en soles son las principales afectadas.
“Agroexportación, minería, pesca, textil exportador y servicios internacionales facturados en dólares pueden ver reducidos sus márgenes, porque por cada dólar exportado reciben menos soles. El riesgo no es una caída puntual, sino la sostenibilidad del tipo de cambio en el mediano plazo”, advierte Injante.
Empresas ajustan estrategias
Ante este nuevo contexto cambiario, las empresas más organizadas ya vienen tomando decisiones estratégicas. Injante detalla que las medidas se concentran en tres frentes: cobertura cambiaria (hedging), revisión de estructuras de deuda y gestión de caja en moneda extranjera para reducir exposición.
“No obstante, muchas MYPES aún reaccionan de forma táctica y no estratégica. La caída del dólar debería ser una oportunidad para revisar la estructura financiera completa, no solo el tipo de cambio del día”, sostiene.
En cuanto al impacto en costos, la especialista explica que la baja del dólar reduce directamente el costo de importación, lo que puede traducirse en mejora de márgenes, mayor competitividad si el ahorro se traslada al consumidor o fortalecimiento del capital de trabajo. Sin embargo, el efecto no siempre es inmediato, ya que muchas empresas operan con inventarios adquiridos a un tipo de cambio previo.