Cerca del 92 % de las organizaciones utiliza inteligencia artificial en alguna de sus funciones, pero solo el 8% ha logra generar un impacto económico real sostenible

La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología reservada para proyectos experimentales y pasó a formar parte de las prioridades de inversión de las empresas.

Sin embargo, la adopción no garantiza por sí misma una ventajacompetitiva. De acuerdo con datos globales de McKinsey & Company, cerca del92% de las organizaciones utiliza IA en alguna de sus funciones, pero solo el8% ha conseguido llevar estas iniciativas a una escala capaz de generar unimpacto económico real y sostenible. 

“La conversación sobre inteligencia artificial debe pasar decuántas soluciones tiene una empresa a qué resultados consigue con ellas. Unaorganización obtiene una ventaja competitiva cuando identifica procesos dondela IA puede generar un impacto concreto, establece indicadores para medirlo ycuenta con las condiciones tecnológicas y organizacionales para escalarlo”,afirma Juan Manuel Urrego, Regional Innovation Manager de Servinformación. 

El primer paso para convertir a la IA en una ventaja competitivadentro de una empresa es identificar casos de uso que estén directamente relacionadoscon los objetivos corporativos. La IA puede contribuir a optimizar costos ytiempos, pero también a mejorar la experiencia del cliente, anticiparcomportamientos, apoyar decisiones, desarrollar nuevos servicios y generaroportunidades de crecimiento. El segundo paso es medir el valor generado.

Definir indicadoresantes de implementar una solución permite establecer si una iniciativa generaresultados y si esta tiene potencial para escalar. También se pueden evaluarlas variables de productividad, ingresos, costos, calidad, tiempos de respuestay satisfacción del cliente. El tercer paso corresponde a la capacidad de la organización parallevar estas soluciones a procesos reales. Esto implica revisar datos,infraestructura, seguridad, talento y gobierno de la IA, además de adaptar losflujos de trabajo cuando la tecnología modifica la forma en que las personasejecutan sus funciones. “Una prueba de concepto puede demostrar que una tecnologíafunciona, pero una estrategia de IA debe demostrar que genera valor para elnegocio.

El paso hacia una adopción de mayor escala requiere datos confiables,infraestructura, talento especializado, seguridad y una hoja de ruta queconecte cada iniciativa con una prioridad empresarial”, agrega Urrego. Para Servinformación, la evolución de la inteligencia artificialplantea una oportunidad para que las empresas pasen de la experimentación a unaadopción estratégica. La ventaja competitiva no está en utilizar IA por elhecho de utilizarla, sino en convertirla en una capacidad que genere resultadosmedibles, pueda escalar y responda a las prioridades de cada organización. 

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