Del fraude reactivo al fraude anticipado: cómo está evolucionando la seguridad de los pagos digitales en Perú

El crecimiento de los pagos digitales y la sofisticación de las modalidades de fraude están llevando a las empresas a fortalecer sus sistemas de seguridad para identificar riesgos en tiempo real y proteger a los usuarios.

La rápida expansión de los pagos digitales en Perú está transformando la manera en que personas y empresas realizan sus operaciones financieras, pero también está generando nuevos desafíos en materia de seguridad. Al 2025, el 67% de los adultos en el país ya mantenía una cuenta o billetera digital, frente al 42% registrado en 2020, mientras que nueve de cada diez usuarios de servicios financieros digitales utilizaban una billetera digital, según la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS).

Este crecimiento ocurre en paralelo con una evolución de las amenazas. De acuerdo con el INEI, en 2025 el fraude bancario fue la modalidad de delito informático con mayor incidencia en el ámbito urbano, con 1,4 víctimas por cada 100 personas de 15 años o más, seguido por la suplantación de identidad, con 0,7 víctimas por cada 100. En este escenario, la seguridad de los pagos está pasando de identificar operaciones sospechosas a anticiparse a comportamientos que puedan representar un riesgo para el usuario.

Para Rapyd, esta evolución requiere que la seguridad forme parte de la infraestructura de pagos desde el inicio de la relación con un cliente y no se limite al momento en que se ejecuta una transacción. Su enfoque combina verificación de identidad, monitoreo de operaciones en tiempo real y análisis de patrones, de manera que distintas capas de protección puedan actuar durante todo el ciclo de una operación.

“La seguridad de los pagos debe evolucionar al mismo ritmo que las amenazas. Ya no es suficiente analizar una transacción de manera aislada una vez que ocurre; es necesario entender el comportamiento que existe detrás de ella, identificar señales de riesgo y actuar en el momento adecuado para proteger al usuario sin generar fricción innecesaria,” señala William Nejo, VP Transformation de Rapyd.

Una protección que comienza antes de la transacción

Este enfoque implica trasladar parte de la prevención hacia las primeras etapas de la relación entre una empresa y sus usuarios. La tecnología de Rapyd permite automatizar procesos de verificación de identidad y de empresas mediante Verify, utilizando análisis de documentación y datos de autenticación para contribuir a la identificación de riesgos desde el onboarding.

La protección continúa durante la operación mediante Protect, que monitorea las transacciones en tiempo real y utiliza modelos de machine learning para identificar señales de riesgo y determinar si una operación debe continuar o ser detenida. A esto se suma Detect, que analiza datos agregados para identificar patrones, agrupaciones y anomalías que pueden no ser evidentes al evaluar una transacción individual.

Este modelo busca complementar los controles tradicionales basados en reglas con una visión más amplia del comportamiento. Variables como la frecuencia de las operaciones, el horario, el dispositivo utilizado y otros patrones pueden ayudar a identificar comportamientos inusuales y activar mecanismos de protección.

“La prevención efectiva no debería comenzar cuando aparece el fraude. Debe existir una estrategia de protección continua, desde la verificación de identidad hasta el monitoreo de cada operación y el análisis de patrones que permitan identificar nuevas amenazas”, añade el ejecutivo.

Más seguridad sin sacrificar la experiencia

Uno de los principales desafíos para las empresas es encontrar el equilibrio entre controles de seguridad más rigurosos y una experiencia de pago sencilla. Una estrategia que bloquee indiscriminadamente las operaciones puede reducir el fraude, pero también generar fricción y afectar a usuarios legítimos.

En este punto, el análisis en tiempo real permite evaluar el nivel de riesgo de una operación a partir de múltiples señales y aplicar controles de manera más precisa. Rapyd cuenta además con herramientas como un Velocity Engine, que monitorea variables como frecuencia de uso, horario y dispositivos, y un Rules Simulator, que permite probar reglas antifraude sobre datos históricos antes de implementarlas.

De acuerdo con benchmarks globales de Rapyd, su infraestructura alcanza tasas de autorización de hasta 97%. Asimismo, la automatización de procesos puede reducir hasta en 70% el esfuerzo manual asociado a determinadas tareas de tesorería y pagos, y hasta en 65% el tiempo necesario para completar el proceso de incorporación y habilitación de un comercio.

Un desafío que seguirá creciendo

El fortalecimiento de la seguridad adquiere especial relevancia en un mercado donde la digitalización continúa avanzando. La SBS cuenta desde 2021 con un marco específico para la gestión de la seguridad de la información y la ciberseguridad, que contempla mecanismos de autenticación reforzada para determinadas operaciones digitales.

En este contexto, el desafío para las empresas no consiste únicamente en incorporar más controles, sino en construir una infraestructura capaz de adaptarse a amenazas que también evolucionan, utilizando los datos disponibles para identificar nuevos patrones y responder antes de que una operación fraudulenta llegue a completarse.

“La próxima etapa de la seguridad de los pagos será cada vez más preventiva. Las empresas necesitarán combinar tecnología, datos y conocimiento del comportamiento para detectar riesgos antes de que se conviertan en pérdidas, manteniendo al mismo tiempo la confianza y la facilidad que los usuarios esperan de los pagos digitales”, concluye Nejo.

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