Elecciones 2026 y cambio de gobierno: banca y consumo son los más sensibles, mientras la minería adopta postura más defensiva

Por Prensa Rumbo Económico

De acuerdo con el análisis de VT Markets, el proceso electoral introduce un factor adicional de cautela en sectores vinculados al crédito y al gasto interno, mientras que el sector minero prioriza estabilidad operativa.

A medida que se aproxima abril, mes de las elecciones presidenciales, los mercados incorporan mayor prudencia ante un escenario incierto. Además, en los últimos días en Perú censuraron al presidente José Jerí para que José María Balcázar asuma el cargo posteriormente. Según Eduardo Ramos, analista senior de mercados de VT Markets Latam, la banca y el consumo suelen ser los primeros en reflejar la incertidumbre política, debido a su estrecha relación con el crédito, la inversión privada y el dinamismo del gasto de los hogares.

“El proceso de censura (del último presidente José Jerí) sube el riesgo país en percepción, especialmente para el inversor extranjero que compara estabilidad política relativa en la región. No necesariamente verán un salto dramático en precios de activos el mismo día, pero sí un ‘descuento’ en valuaciones por prima de incertidumbre hasta que haya claridad de gobernabilidad”, explica Ramos.

El especialista precisa que, en sectores como la banca, es sensible por dos motivos: la percepción de riesgo soberano y las expectativas sobre reglas, judicialización y la presión política. En cuanto a consumo, el impacto es debido a si el ruido político afecta la confianza y crédito, “más por expectativas que por impacto inmediato”, agrega.

Paradójicamente, analiza Ramos, la minería suele ser más defensiva en Perú en el corto plazo porque está anclada a precios internacionales y contratos de largo plazo; lo que la afecta no es tanto la vacancia en sí, sino el riesgo de conflictividad social, permisos o cambios regulatorios.

Patrones típicos en Perú

En el caso del sistema financiero, cualquier señal de volatilidad política puede traducirse en una mayor prudencia en la colocación de créditos y en decisiones de expansión.

Si comparamos episodios previos de inestabilidad política en el Perú, el especialista de VT Markets logra identificar los patrones que se repiten: shock de titulares, cobertura en FX y algo de ampliación de spreads y normalización si el BCRP, el MEF y el sistema financiero siguen funcionando y no se abre un frente de políticas económicas disruptivas.

“Lo que sí suele quedar como ‘daño’ es más silencioso: menor apetito por duración (bonos largos), más selectividad en equity y mayor prima exigida para proyectos que dependan de permisos/reglas”.

El efecto de las elecciones presidenciales 2026

Para Eduardo Ramos, el proceso de elecciones para elegir a las autoridades del 2026 al 2031 puede generar inestabilidad en inversión desde ya, incluso antes de la campaña formal, “por una razón simple: en Perú el mercado no teme tanto al evento ‘elección’, sino al riesgo de giro regulatorio y a la calidad de la gobernabilidad posterior (fragmentación, Congreso y coaliciones). Y como la elección general está calendarizada para el 12 de abril de 2026, el incentivo de muchos inversionistas es esperar (o reducir exposición táctica) hasta ver encuestas más claras y señales de continuidad macro”, sostiene.

“Mi lectura es que esto no necesariamente dispara una crisis, pero sí puede traducirse en menos flujos nuevos de portafolio, más demanda de cobertura en USD en semanas clave, y primas más altas en activos peruanos ‘domésticos’ (consumo/banca) frente a los más ‘globales’ (minería/exportadores)”, finaliza el analista de VT Markets.

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