Ante El Niño, mantener la vacunación al día eleva la protección frente a enfermedades

El Fenómeno El Niño puede afectar el acceso y la continuidad de los servicios de salud. Frente a ese escenario, completar los esquemas de vacunación cobra especial importancia para ayudar a proteger a madres gestantes, niños pequeños y otros grupos vulnerables.

La Comisión Multisectorial ENFEN mantiene, al 28 de septiembre de 2026, el estado de “Alerta de El Niño Costero”, recomendando a autoridades y tomadores de decisiones considerar los escenarios de riesgo y los pronósticos estacionales para fortalecer las medidas de preparación y reducción del riesgo de desastres.[1]

La preparación frente al FEN también tiene una dimensión sanitaria. La Organización Mundial de la Salud (OMS) precisa que el Fenómeno El Niño no causa directamente las enfermedades, sino que puede actuar como un modificador del riesgo. Sus efectos son mayores cuando las anomalías climáticas coinciden con baja inmunidad poblacional, dificultades de acceso a la atención y menor capacidad de respuesta de los sistemas de salud.[2]

Ese vínculo es especialmente relevante cuando las lluvias intensas, inundaciones o deslizamientos afectan la movilidad de las personas o el funcionamiento de los servicios. La OMS advierte que estos eventos pueden dañar o cerrar temporalmente establecimientos de salud, restringir el acceso a la atención e interrumpir funciones como la vigilancia epidemiológica, la capacidad de laboratorio y las cadenas de suministro. También señala que los desplazamientos y el hacinamiento pueden aumentar la transmisión de infecciones respiratorias y otras enfermedades transmisibles.[2]

En su análisis regional sobre El Niño 2026-2027, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) identifica entre los posibles impactos las interrupciones de los servicios sanitarios, los desplazamientos de población y distintos riesgos para la salud pública, especialmente en comunidades que ya enfrentan barreras de acceso a servicios esenciales.[3]

Tos ferina: un ejemplo de por qué la prevención no puede interrumpirse

La tos ferina ayuda a explicar por qué sostener la vacunación antes y durante una contingencia es importante. El Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC Perú) del Minsa la describe como una infección respiratoria altamente contagiosa, prevenible mediante vacunación y causada por la bacteria Bordetella pertussis.[4]

Los bebés, especialmente los menores de 6 meses requieren especial protección porque tienen mayor riesgo de complicaciones graves.[4] El punto central, sin embargo, no es afirmar que el FEN produzca tos ferina: la relación es indirecta. Si una emergencia dificulta llegar a un establecimiento, retrasa dosis pendientes o afecta la continuidad de los servicios de inmunización, pueden ampliarse brechas de protección. La propia OMS incluye la interrupción de la vacunación rutinaria y la reducción del acceso a servicios entre los mecanismos que pueden elevar el riesgo de enfermedades prevenibles por vacunas en contextos asociados a El Niño.[2]

En el Perú, el esquema vigente contempla la vacuna hexavalente a los 2, 4 y 6 meses, que ayuda a proteger contra seis enfermedades, entre ellas la tos ferina. El Minsa enfatiza además que completar el esquema es fundamental para proteger a la persona y fortalecer la protección de la comunidad.[5]

La protección también empieza antes del nacimiento. El Esquema Nacional de Inmunizaciones indica una dosis de Tdap —contra tétanos, difteria y tos ferina— en cada gestación entre las semanas 20 y 36. El Minsa señala que esta vacunación contribuye a transferir defensas al bebé y a protegerlo durante sus primeros meses de vida, antes de que complete su propio esquema.[5][6]

“Prepararnos frente al Fenómeno El Niño también significa anticiparnos a sus posibles impactos sobre la continuidad de la atención. Mantener los esquemas de vacunación completos es una inversión en prevención: contribuye a proteger a cada persona y ayuda a reducir brechas que pueden dejar más expuestos a bebés y niños pequeños. En los recién nacidos, esa protección puede comenzar incluso antes del nacimiento mediante la vacunación materna”.

 Dr. Jorge Pérez, Gerente Médico de Vacunas de GSK

La prevención requiere una acción compartida. Para las familias, implica revisar el carné de vacunación y completar oportunamente las dosis pendientes. Para los establecimientos y equipos de salud, supone identificar esquemas incompletos, sostener la vacunación rutinaria y facilitar la recuperación de dosis cuando existan interrupciones. Y para las autoridades, significa proteger la continuidad de los servicios y la vigilancia epidemiológica durante escenarios climáticos adversos.[2]

Apoyar las iniciativas de salud pública implica también participar activamente en las campañas de vacunación y en las jornadas de igualar esquemas. El Minsa ha señalado que las campañas nacionales de vacunación buscan movilizar a la población para elevar la aplicación de dosis esenciales y prevenir brotes, con prioridad en grupos que requieren especial protección. Acudir a estas convocatorias, verificar qué dosis faltan en el hogar y completar el esquema en el establecimiento de salud más cercano son acciones concretas que fortalecen el esfuerzo colectivo.[8]

Ese respaldo ciudadano es especialmente importante antes de una contingencia climática. Cuanto menos personas queden con esquemas incompletos, menores son las brechas que una interrupción temporal de los servicios puede profundizar. A la vez, los equipos y autoridades de salud pueden reforzar la búsqueda de personas no vacunadas o con dosis pendientes, mantener operativa la cadena de frío y prever campañas de igualación en zonas afectadas, medidas que la OMS incluye entre las acciones de preparación frente a los impactos sanitarios asociados a El Niño.[2]

La preparación sanitaria debe sostenerse antes, durante y después de los impactos climáticos. La respuesta al FEN no debería limitarse a atender sus consecuencias inmediatas: también debe evitar que una emergencia genere nuevas brechas de prevención.[2] Esta preparación coincide con la meta sanitaria del país. La Hoja de Ruta de Inmunizaciones 2026 del Minsa busca alcanzar coberturas iguales o superiores al 95 % en todos los distritos y para todas las vacunas, mediante intervenciones destinadas a lograr coberturas homogéneas y equitativas.[7]

Ante el FEN, una acción concreta puede realizarse antes de que una contingencia dificulte el acceso: revisar hoy el esquema de vacunación de la familia, completar las dosis pendientes, participar en las campañas y jornadas convocadas por las autoridades sanitarias y seguir las recomendaciones oficiales del Minsa. En el caso de las gestantes, la consulta debe formar parte de los controles prenatales. Y ante síntomas respiratorios intensos o dificultad para respirar, especialmente en bebés y niños pequeños, se debe acudir oportunamente a un establecimiento de salud y evitar la automedicación.[8][6]

Publicaciones relacionadas

¿Quieres envejecer bien? Estos ejercicios no pueden faltar en la rutina  Preservar la autonomía a lo largo de la vida requiere diferentes estímulos

Halloween: 5 golosinas y bebidas que pueden afectar la salud bucal de los niños

Lanzan “La Otra Lucha”, campaña que visibiliza las barreras que enfrentan las mujeres con cáncer de mama