Trasladar una deuda a otra entidad puede reducir la tasa de interés y aliviar el pago mensual, pero si el nuevo crédito extiende demasiado el plazo, el costo financiero total podría aumentar. La clave está en comparar el costo total y no solamente la cuota.
Una oferta bancaria puede parecer irresistible: una nueva entidad se ofrece a comprar las deudas que un cliente mantiene con otros bancos o financieras, promete una tasa de interés menor y, como consecuencia, una cuota mensual más baja.
A primera vista, parece una operación financiera conveniente.
Pero existe una variable que puede cambiar completamente el resultado: el plazo.
Una reducción de la tasa de interés no garantiza, por sí sola, que el consumidor terminará pagando menos. Si la nueva entidad extiende significativamente el número de cuotas, el ahorro obtenido por una menor tasa puede terminar compensado —o incluso superado— por el mayor tiempo durante el cual se generan intereses.
Este es uno de los principales aspectos que los consumidores deberían evaluar antes de aceptar una propuesta de compra de deuda.
La cuota mensual puede ser una trampa matemática
Supongamos que una persona tiene una deuda pendiente de S/ 10,000, que debe cancelar en los próximos 12 meses, con una tasa anual de 25%.
En el ejemplo presentado por Equifax Perú, las cuotas mensuales serían aproximadamente de S/ 938, con un desembolso acumulado cercano a S/ 11,262, considerando capital e intereses.
Ahora aparece otra entidad y ofrece comprar esa deuda con una tasa menor, de 18%.
La propuesta parece claramente favorable.
Sin embargo, existe una condición: el nuevo crédito se extiende a 24 meses.
La cuota bajaría a aproximadamente S/ 493 mensuales, pero el desembolso acumulado subiría a alrededor de S/ 11,828.
El resultado es revelador: la tasa disminuyó, la cuota disminuyó, pero el monto total desembolsado aumentó.
La razón está en el tiempo.
Al extender el plazo, el capital permanece financiado durante más meses y, por tanto, genera intereses durante un periodo mayor.
El error de mirar solamente cuánto se paga cada mes
La cuota mensual suele ser el dato que más rápidamente observa un consumidor.
Y es comprensible.
Pasar, por ejemplo, de una cuota de S/ 1,000 a otra de S/ 700 puede representar un alivio importante para el presupuesto familiar.
Pero una pregunta debería acompañar siempre esa comparación:
¿Cuánto terminaré pagando en total?
La SBS recomienda comparar las tasas y consultar la Tasa de Costo Efectivo Anual (TCEA), porque este indicador incorpora el costo del crédito incluyendo intereses, comisiones y determinados gastos.
Por eso, una evaluación responsable debería considerar simultáneamente tres variables:
1. La TCEA.
Permite aproximarse mejor al costo efectivo del financiamiento.
2. El plazo.
Indica durante cuánto tiempo continuará generándose el costo financiero.
3. El monto total a pagar.
Permite conocer cuánto dinero saldrá finalmente del bolsillo del consumidor.
¿Qué busca una entidad cuando compra una deuda?
La compra de deuda no es necesariamente una operación negativa para el consumidor.
De hecho, forma parte de las estrategias utilizadas por las entidades financieras para captar clientes con buen comportamiento de pago. La SBS explica que estas instituciones pueden ofrecer menores tasas, consolidar varias obligaciones en una sola, ampliar el plazo o incluso entregar financiamiento adicional.
Para el consumidor, consolidar varias deudas puede tener ventajas prácticas.
En lugar de manejar obligaciones con diferentes entidades, fechas y condiciones, puede concentrarlas en un solo crédito.
También puede conseguir una tasa inferior a la que tenía anteriormente.
El problema aparece cuando el atractivo de una cuota menor lleva a ignorar el costo financiero total.
El riesgo de agregar dinero adicional
Hay otro elemento que merece especial atención.
En algunas operaciones de compra de deuda, la nueva entidad puede ofrecer no solamente cancelar las obligaciones existentes, sino también entregar un monto adicional al cliente.
La operación puede terminar convirtiéndose en:
deuda anterior + nueva deuda + dinero adicional.
La cuota podría seguir siendo aparentemente manejable, pero el monto total financiado será mayor.
Por ello, antes de aceptar una propuesta, conviene separar mentalmente dos operaciones diferentes:
- cuánto dinero se necesita para cancelar las deudas existentes;
- cuánto dinero adicional, si lo hubiera, se está solicitando.
Si ambos conceptos se mezclan, puede resultar más difícil identificar cuánto corresponde realmente a la consolidación y cuánto representa nuevo endeudamiento.
Cinco preguntas antes de firmar
Antes de aceptar una compra de deuda, el consumidor debería pedir a la nueva entidad información concreta y comparable.
1. ¿Cuál es la TCEA?
No basta con preguntar solamente cuál es la tasa de interés.
La TCEA permite incorporar otros costos asociados al crédito y facilita una comparación más completa.
2. ¿Cuántas cuotas voy a pagar?
Una reducción de la cuota mensual puede estar acompañada de una ampliación considerable del plazo.
Hay que comparar los meses que faltan en el crédito actual con los meses del nuevo financiamiento.
3. ¿Cuál será el monto total que desembolsaré?
Esta probablemente sea una de las preguntas más importantes.
La comparación correcta no debería ser:
“Antes pagaba S/ 1,000 y ahora pagaré S/ 700”.
Debería ser:
“¿Cuánto me falta pagar con mi crédito actual y cuánto terminaré pagando con el nuevo crédito?”
4. ¿Existen seguros, comisiones u otros cargos?
Dos créditos con tasas similares pueden terminar teniendo costos diferentes debido a otros conceptos asociados.
5. ¿La deuda anterior quedó completamente cancelada?
Este punto requiere especial atención.
Indecopi ha recomendado a los consumidores que, cuando una entidad compra sus deudas, verifiquen que el abono realizado por la nueva institución sea aplicado directamente a la deuda anterior y sea considerado como un pago anticipado, además de comprobar posteriormente que no haya quedado saldo pendiente.
¿Y qué ocurre si el consumidor puede hacer un prepago?
La situación cambia cuando una persona tiene capacidad para adelantar pagos.
La SBS señala que los consumidores tienen derecho a realizar pagos anticipados totales o parciales de sus créditos en cualquier momento, por encima de la cuota exigible del periodo. Estos pagos generan una reducción de los intereses, comisiones y gastos derivados de las cláusulas contractuales al día del pago.
En estos casos, también es importante distinguir entre reducir la cuota y reducir el plazo.
Si el objetivo es disminuir el costo financiero total, reducir el número de cuotas puede generar un ahorro mayor de intereses que simplemente reducir el pago mensual, aunque la alternativa adecuada dependerá de la situación financiera del consumidor.
Si, por el contrario, una persona tiene dificultades para cumplir con su cuota actual, reducir el pago mensual puede tener otra utilidad: darle mayor margen al presupuesto y disminuir el riesgo de caer en atraso.
Una herramienta útil: comparar antes de aceptar
La SBS dispone de herramientas para comparar las tasas y costos de diferentes productos financieros ofrecidos por las entidades del sistema.
El consumidor puede utilizar esa información como punto de partida, pero para una compra de deuda concreta deberá solicitar a las entidades el cronograma completo y las condiciones particulares de su operación.
La comparación debe hacerse sobre bases equivalentes.
No tiene sentido comparar un crédito que termina en 12 meses con otro que se extiende durante 36 meses solamente observando el valor de la cuota.
La regla de oro: menor cuota no significa menor costo
La compra de deuda puede ser una herramienta útil para ordenar las finanzas personales.
Puede permitir reducir tasas, consolidar obligaciones y simplificar los pagos.
Pero también puede convertirse en una operación más costosa si el consumidor se concentra exclusivamente en el alivio mensual y no calcula cuánto terminará pagando.
La fórmula es sencilla:
Tasa + plazo + TCEA + gastos + monto total a pagar = costo real de la nueva deuda.
Por eso, antes de aceptar una compra de deuda, la pregunta no debería ser únicamente:
“¿Cuánto pagaré al mes?”
La pregunta verdaderamente importante es:
“¿Cuánto dinero habré pagado en total cuando esta deuda llegue a cero?”
Esa diferencia puede separar una verdadera mejora financiera de una deuda que simplemente parece más barata porque se ha extendido en el tiempo.

