El BCRP introduce nuevas reglas para un mercado que crece con rapidez. La transparencia de las comisiones, la protección de los fondos, la interoperabilidad y la gestión de riesgos serán algunos de los principales cambios desde enero de 2027.
Por Rumbo Económico
El dinero físico pierde espacio en la economía peruana y, con él, cambia también la forma en que los negocios cobran, administran y reciben el producto de sus ventas.
En ese escenario, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) acaba de introducir un nuevo marco regulatorio para las empresas que permiten a los comercios recibir pagos mediante tarjetas, códigos QR, pagos inmediatos y otros instrumentos digitales.
La Circular N.° 0026-2026-BCRP, publicada el 3 de octubre, aprueba el Reglamento del Servicio de Aceptación de Pagos y establece reglas comunes para la adquirencia de operaciones de pago y la recaudación de fondos. Su entrada en vigencia está prevista para el 1 de enero de 2027.
Pero más allá de la letra de la norma, la pregunta que interesa al mercado es otra:
¿Qué cambiará realmente para las empresas que procesan pagos y para los comercios que dependen de ellas?
El mercado ya cambió; ahora cambia la regulación
La decisión del BCRP no ocurre en un mercado incipiente.
Los pagos digitales vienen creciendo a una velocidad significativa. Según el propio Banco Central, durante 2025 se registraron 655 pagos digitales por adulto, 45,8% más que en 2024 y 1.230% más que en 2019. Además, las transacciones interoperables superaron los 263 millones en diciembre de 2025.
Los datos más recientes disponibles del BCRP también muestran el crecimiento de las operaciones procesadas por adquirentes y facilitadores de pago: el número total pasó de 148,5 millones de operaciones en diciembre de 2024 a 182,5 millones en diciembre de 2025.
Es decir, la regulación llega cuando el ecosistema ya adquirió una dimensión relevante dentro de la actividad económica.
El dinero del comercio ya no podrá confundirse con el dinero de la empresa
Uno de los cambios centrales está relacionado con los fondos que pertenecen a los comercios.
La nueva regulación establece que los fondos recibidos por los Aceptadores de Pagos en representación de los negocios deberán mantenerse separados de los recursos propios de dichas empresas hasta su transferencia al comercio.
Para ello deberán utilizar cuentas destinadas exclusivamente a la recepción y liquidación de estos fondos.
La medida introduce una separación operacional que tiene una consecuencia económica importante: el dinero que pertenece al comercio debe mantener una trazabilidad diferenciada durante el proceso de liquidación.
Además, los Aceptadores de Pagos deberán realizar conciliaciones y conservar determinada información de las operaciones durante cinco años.
Comisiones: el mercado tendrá que explicar cuánto cobra y por qué
Otro de los puntos que puede tener mayor impacto empresarial está relacionado con las tarifas.
La norma establece que las tarifas, comisiones y otros cobros asociados al Servicio de Aceptación de Pagos deben sustentarse en criterios objetivos, verificables, proporcionales y no discriminatorios.
Además, los Aceptadores de Pagos deberán publicar información sobre las tarifas y comisiones que aplican a los comercios, diferenciándolas, cuando corresponda, por segmento y tipo de instrumento de pago. Esa información deberá actualizarse con una periodicidad no mayor a tres meses.
Para un pequeño negocio, esto puede tener una consecuencia práctica: comparar proveedores de pagos debería resultar más sencillo.
Pero la norma no establece una comisión única para todos los comercios ni significa que los proveedores tendrán que cobrar exactamente lo mismo.
Lo que cambia es el estándar de transparencia y justificación de los cargos.
El contrato dejará de ser un detalle secundario
El nuevo escenario también obliga a mirar con mayor atención los contratos entre los proveedores de servicios de pago y los comercios.
Las condiciones deberán precisar aspectos como las comisiones, los plazos de liquidación, las responsabilidades de cada parte y los mecanismos para atender reclamos, reembolsos y controversias.
Para los comercios, esto significa que la elección de una plataforma de pagos no debería limitarse a comparar una tarifa anunciada.
También será necesario observar:
- cuánto demora la liquidación;
- qué cargos adicionales existen;
- qué ocurre ante una operación cuestionada;
- cómo se gestionan los contracargos;
- qué mecanismos existen para formular reclamos;
- y qué sucede ante una interrupción del servicio.
En otras palabras, el costo real de aceptar pagos digitales no estará únicamente en la comisión publicada.
El QR y los pagos inmediatos entran en una etapa más exigente
La regulación también se inserta en el proceso de interoperabilidad que viene impulsando el BCRP.
Las operaciones del Servicio de Aceptación de Pagos que involucren pagos inmediatos mediante alias o códigos QR deberán cumplir las disposiciones de interoperabilidad establecidas por el Banco Central.
Esto resulta especialmente relevante porque el QR se ha convertido en una herramienta cotidiana para miles de comercios.
La expansión de estos mecanismos plantea un desafío: que el crecimiento tecnológico no genere ecosistemas cerrados en los que el comercio dependa de una sola plataforma para cobrar.
La interoperabilidad busca precisamente que distintos participantes puedan interactuar bajo reglas comunes.
El nuevo costo para las empresas: adecuarse
Para los proveedores de servicios de pago, el nuevo reglamento no representa solamente una modificación documental.
Las empresas comprendidas tendrán que revisar procesos internos relacionados con:
Fondos: separación y liquidación.
Información: registro y conservación de las operaciones.
Comisiones: publicación y transparencia.
Contratos: condiciones y responsabilidades.
Riesgos: mecanismos para prevenir y gestionar incidentes y fraude.
Interoperabilidad: cumplimiento de las reglas aplicables a QR y pagos inmediatos.
Atención al comercio: procedimientos para reclamos, reembolsos y controversias.
El reglamento contempla además obligaciones relacionadas con la evaluación previa de los comercios y con la gestión de riesgos que estos puedan generar dentro del Sistema Nacional de Pagos.
¿Podría aumentar el costo de operar?
Esta es probablemente una de las preguntas que más interesará al sector privado.
La respuesta dependerá de cada modelo de negocio.
Las nuevas obligaciones regulatorias pueden significar mayores costos de cumplimiento, tecnología, gestión de riesgos, auditoría y procesos internos para algunos proveedores.
Sin embargo, la norma también busca generar condiciones más transparentes y previsibles para el mercado.
Por ello, no resulta suficiente afirmar que la regulación necesariamente encarecerá los pagos digitales. El efecto final dependerá de cómo cada empresa absorba sus costos de adecuación, de la competencia existente y de las condiciones comerciales que se desarrollen en el mercado.
Una regulación que llega en el momento de mayor transformación
El BCRP está regulando un ecosistema que ya no se limita al tradicional POS de una tarjeta.
Hoy conviven tarjetas, billeteras digitales, códigos QR, transferencias inmediatas, aplicaciones bancarias y nuevos proveedores tecnológicos.
El propio Banco Central ha señalado que la interoperabilidad, las billeteras digitales y los nuevos modelos de negocio están transformando el Sistema Nacional de Pagos.
Por eso, el nuevo reglamento puede interpretarse como parte de un proceso más amplio: pasar de un mercado que creció rápidamente impulsado por la innovación tecnológica a un mercado que busca consolidarse sobre estándares comunes de seguridad, transparencia, eficiencia e interoperabilidad.
La verdadera prueba comenzará en 2027
La publicación de la norma es apenas el primer paso.
La verdadera prueba llegará cuando las nuevas obligaciones comiencen a aplicarse y el mercado pueda observar cómo reaccionan los proveedores, cuánto cuesta la adecuación, cómo evolucionan las comisiones y si los comercios efectivamente cuentan con mayor capacidad para comparar servicios.
Para las empresas de pagos, el mensaje es claro: la innovación continuará, pero deberá desarrollarse dentro de un marco regulatorio cada vez más definido.
Para los comercios, la oportunidad será utilizar esa mayor transparencia para tomar decisiones más informadas.
Y para el BCRP, el desafío será mantener un equilibrio entre regulación, competencia e innovación, sin frenar el proceso de digitalización que viene transformando la manera en que los peruanos realizan sus pagos.
El mercado de pagos digitales ya dejó de ser una promesa tecnológica. Ahora es parte de la infraestructura cotidiana de la economía peruana. Y desde enero de 2027, también tendrá nuevas reglas de juego.