Pirámide invertida: 6 de cada 10 estudiantes van a la universidad, pero el mercado laboral necesita más técnicos

La velocidad con la que evolucionan la tecnología, la inteligencia artificial y las necesidades del mercado laboral está obligando a replantear el modelo de educación superior en el Perú.

En ese contexto, CADE Educación 2026 puso sobre la mesa la urgencia de impulsar cambios que permitan formar profesionales con las competencias que demanda un entorno cada vez más dinámico y competitivo.

Durante la sesión “Giro necesario de la educación superior en el Perú”, Álvaro Ramos, CEO de Laureate Perú, y José Luis Naranjo, presidente de SENATI, coincidieron en que la educación superior técnica y universitaria debe fortalecer su capacidad de adaptación para responder a los desafíos del país y a las nuevas exigencias del mundo del trabajo.

“El mundo laboral ha evolucionado. El 39% de las habilidades que hoy son clave, habrán cambiado para antes del 2030. Si la educación superior sigue formando profesionales para un mercado que ya no existe, seguiremos generando desempleo en un país donde el 72% de las empresas tiene dificultades para encontrar el talento que necesita”, afirmó Álvaro Ramos. “El Perú tiene la oportunidad de construir modelos más cortos, más flexibles y más conectados con la evidencia internacional, como ya lo hacen Reino Unido o Francia con carreras de tres años”, comentó.

Los expositores señalaron que la transformación tecnológica está modificando la forma en que las empresas operan y el perfil de los profesionales que requieren. Por su lado, Naranjo advirtió sobre una preocupante “pirámide invertida”: mientras que el 65.8% de la matrícula de educación superior se concentra en universidades y el 20.57% en institutos tecnológicos; la demanda laboral actual requiere 51.7% de perfiles técnicos frente a apenas 20.4% de perfiles universitarios.

“Tenemos una pirámide invertida que le cuesta caro al país: 6 de cada 10 estudiantes de educación superior están en la universidad, pero el mercado laboral necesita más del doble de técnicos que de profesionales universitarios. Necesitamos invertir en educación técnica con la misma prioridad con la que invertimos en la universitaria”, señaló Naranjo. “El estado tiene un presupuesto de casi 49 mil millones de soles para el sector educativo. Para la educación técnica solo se destina el 4.4% de ese presupuesto”, mencionó.

Finalmente, destacaron que reducir la brecha entre la formación académica y las necesidades del mercado laboral exige una mayor articulación entre el Estado, las instituciones de educación superior y el sector privado, con el objetivo de construir una oferta educativa pertinente, flexible y alineada con los desafíos del desarrollo nacional.

Las reflexiones compartidas durante esta sesión formarán parte de la Hoja de Ruta para una educación de calidad, principal legado de CADE Educación 2026, documento que recogerá propuestas orientadas a fortalecer el sistema educativo peruano y contribuir al diseño de políticas públicas de largo plazo.

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